Estamos seguros de que a lo largo de tu vida has iniciado muchas cosas pensando que no valían la pena, que aquello no era serio o, más aún, que era una auténtica locura.

Porque lo que uno empieza es a veces tan descabellado que no queda otro remedio más que dejarnos llevar para ver hasta dónde nos conduce.

Lo creamos o no, es ahí donde reside la magia del ser humano, en ser capaces de abrirnos a nuevas experiencias para aprender de ellas y descubrir que es ahí donde reside nuestra felicidad, nuestro equilibrio.

Así que, dinos… ¿Cuándo fue la última vez que te dejaste llevar por la alegría de vivir, por esa locura que nos embarga y nos conduce a hacer cosas que no pensábamos?

Te invitamos a reflexionar sobre ello.

Lo que se empieza sin saber, lo que se inicia con locura e ilusión

Iniciar una relación con alguien que nos parece completamente opuesto a nosotros, con otros gustos, otro carácter y, sin embargo, tan afín en emociones, afectos y locuras. Cosas como esta son, sin duda, las más intensas, las más maravillosas.

La felicidad se esconde en los lugares más insospechados, con las personas más inesperadas y en los momentos más curiosos. Cada persona cuenta con su propia historia personal donde, sin duda, se hallarán muchos de esos instantes.

No obstante, hay varios aspectos que deberíamos tener en cuenta. Porque, lo creamos o no, hay muchas personas reacias a “dejarse llevar”, a aprovechar este tipo de instantes que aparecen en contadas ocasiones en nuestra vida y donde se requiere de una serie de aptitudes.

Te lo explicamos.

La importancia de dejarse llevar

En nuestro espacio te hemos hablado en más de una ocasión del concepto “flow“. Fluir, dejarse llevar por el curso de la vida y lo que nos trae estando siempre “presentes” y conscientes de cada cosa que acontece es, sin duda, un modo de encontrar nuestra felicidad.

  • En ocasiones, una casualidad, una circunstancia inesperada que dejamos ir porque no nos atrevemos, o porque no confiamos, hace que el día de mañana nos arrepintamos de todos esos momentos desaprovechados.
  • No se trata en absoluto de actuar sin pensar, de hacer cualquier cosa sin salvaguardar nuestra integridad emocional o física. Se trata solo de ser receptivos y, ante todo, intuitivos.

Porque hay saltos al vacío que merece la pena probar (aunque, eso sí, con paracaídas).

Dejarse llevar es, por encima de todo, confiar en uno mismo y entender que para hallar nuestro bienestar se necesita una dosis de valentía y una pincelada de cierta locura.

Porque nunca sabemos adónde nos van a llevar ciertos caminos

Ninguno de nosotros disponemos de esa sabiduría precisa y acertada que nos revela qué caminos debemos tomar, qué personas conviene evitar y qué puertas es mejor abrir.

  • En vista de que nada es seguro y todo puede ser probable en este mundo… ¿Por qué no atreverse?

En realidad, nuestro ciclo vital, nuestra identidad y nuestros mapas personales se van tejiendo en cada elección que tomamos, en cada error cometido y en cada oportunidad abrazada.

  • No debemos olvidar que los mejores caminos se hallan siempre más allá de esa zona de confort en la que, a veces, nos instalamos hasta perpetuar nuestras rutinas y nuestras infelicidades.
  • Si notas que lo que te envuelve ahora no te hace feliz, no dudes en poner un pie más allá de esa zona cómoda donde todo lo controlas pero donde nada te satisface.
  • Lo que hay más allá de la zona de confort nos puede dar miedo, nos puede poner a prueba e incluso nos puede parecer una locura pero, en ocasiones, todas esas emociones nuevas son la mejor medicina para nuestros pesares.

mujer-en-el-agua feliz por lo que empieza

Lo que empieza sin saber cómo y se convierte en todo nuestro ser

Pongamos un ejemplo: alguien te propone que hagas algo, un postre, un vestido, una foto, que organices una fiesta… Cuando lo haces, todos alaban el resultado, hasta tal punto que te proponen que te dediques a ello, que lo conviertas en tu forma de vida, en tu trabajo.

  • Hay veces en que la vida nos trae actos casuales que uno empieza sin darles excesiva importancia y, sin embargo, al poco tiempo, nos damos cuenta de que no es una locura, que no es una tontería.

Que en realidad, puede ser lo mejor que hayamos experimentado hasta el momento.

Para que estas cosas sucedan es necesario que nos mantengamos atentos y confiemos en nuestro instinto. Es ahí donde se encuentra nuestro mejor valor, el de la seguridad personal.

No lo olvides nunca.


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