El momento en el que te detectas la primera arruga marca un antes y un después en tu vida. Te das cuenta de que estás entrando en otra etapa.

Es el momento de cuidarse, pero te proponemos que lo hagas de la forma más natural posible. Muchas cremas comerciales tienen compuestos que pueden provocar efectos secundarios.

Ten en cuenta que las plantas forman parte de la tierra que nos sustenta, y que los seres humanos compartimos buena parte de la composición de los seres vivos.

Por ello, en la naturaleza podemos encontrar los mejores aliados para mantenernos jóvenes y saludables. Pocos químicos son tan respetuosos como ellos.

Por qué usar el anís contra las arrugas

Aunque te parezca sorprendente, esta planta aromática tiene cualidades sedantes muy potentes. La relajación es indispensable para que los músculos del rostro no se contraigan y, por tanto, cesen de fijarse las líneas de expresión en el mismo.

Por otra parte, favorece la producción de colágeno. Este es una molécula que garantiza que nuestra piel esté lisa, tersa y limpia.

Tanto es así que las personas que recurren a terapias más agresivas, se inyectan esta sustancia de modo periódico. Si te decides por el anís, no necesitarás estas inyecciones: tu cuerpo lo segregará por sí mismo.

Gracias a esta sustancia, los surcos que ves en tu cara, comenzarán a desaparecer. El colágeno equilibrará la textura de tu piel, para que tengas un aspecto más juvenil.

Aunque tu naturaleza produzca esas marcas de expresión, el anís retrasará el dominio de las mismas sobre tu rostro.

Cómo elaborar una mascarilla de anís contra las arrugas

A diferencia de los productos farmacéuticos, preparar una mascarilla natural es mucho más económico.

Además, cuentas con la ventaja de que tú controlas los componentes de la misma, sin estar a expensas de las decisiones interesadas de los laboratorios.

Ingredientes

  • 4 cucharadas de semillas de anís (40 g) (podrás encontrarlas en cualquier herbolario)
  • 1 taza de agua caliente (250 ml)

Elaboración

  • En primer lugar, tendrás que poner el agua al fuego hasta que llegue a ebullición.
  • Lo ideal es que, después de esto, el agua repose en una taza durante unos instantes.
  • A continuación añade el anís al agua y permite que se realice la decocción durante unos minutos.
  • Cubre la taza para que el preparado no pierda sus propiedades con la evaporación.

Aplicación

Utilizar un tónico facial

  • Cuando se enfríe la infusión ya estará lista para que la uses. Puedes hacerlo directamente con los dedos o con un algodón.
  • No es necesario que te enjuagues la cara tras la aplicación, pero si te apetece, no hay problema.
  • Incluso, puedes aprovechar y utilizar tu habitual tratamiento de noche como complemento.

Si sigues estas instrucciones a diario, a los 10 días notarás los resultados.

El anís: mucho más que un antiarrugas

Esta planta viene utilizándose desde tiempos inmemoriales en el recetario de culturas milenarias. Tiene propiedades antiespasmódicas y sedantes que mejoran de manera significativa los problemas estomacales.

Tiene una doble función. Por un lado, alivia el dolor de estómago y por otro, actúa sobre su origen cuando se trata de una molestia nerviosa, gracias a ese efecto relajante del que hablamos.

Mujer con dolor de estómago

¡Buena noticia para las mujeres! ¿Sabías que el anís es un analgésico ideal para el dolor de ovarios?

Unos de sus beneficios es que es un antiinflamatorio muy solvente durante la menstruación. Te recomendamos que lo consumas en infusión, al menos, dos veces al día. Lo mejor es tomar una por la mañana y otra antes de irte a la cama.

Esto nos lleva a pensar que tendemos al alcance de nuestra mano un elemento desaprovechado.

No obstante, a partir de ahora está en tu mano disfrutar esta sencilla receta para mantener un cutis terso durante mucho más tiempo. A lo sumo, necesitarás 20 minutos de tiempo pero, ¿qué son unos minutos cuando se trata de que tu piel no revele el paso de los años?


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