Dejarlo todo no es poner fin a lo que tenemos ahora. Lejos de atribuir a esta frase una connotación negativa o fatalista, en ocasiones, muchos la dejamos escapar en medio de un suspiro, como un anhelo para iniciar algo nuevo.

Dejarlo todo supone muchas veces “reiniciarnos”. A su vez, esta palabra implica muchas dimensiones interesantes que conviene tener en cuenta.

Un “reinicio” es empezar de nuevo, manteniendo nuestra esencia pero permitiéndonos dar el paso hacia lo diferente. Esto es, por encima de todo, un acto de valentía e incluso de necesidad personal.

Ahora bien, no hay que tomar un instante de ira o agotamiento puntual como motivo “para dejarlo todo”. No es adecuado.

En nuestro artículo queremos orientarte en estos momentos vitales. En esos instantes de crisis personal en que un cambio es la mejor solución ante una infelicidad profunda e irreparable.

Nuestro único propósito en todo instante debe ser siempre el mismo: mejorar como seres humano, cuidar de nuestras emociones, estar bien con nosotros mismos y construir un adecuado bienestar.

Te damos una serie de claves sobre las que reflexionar.

Cuando dejarlo todo es la única opción

Hay momentos en que nos sentimos como barcos a la deriva. Como si el rumor de la vida nos llevara a contracorriente y nosotros no tuviéramos el control de nada.

  • Tener un trabajo que atenta contra nuestros derechos como persona.
  • Vivir una relación afectiva dolorosa y tóxica donde acabamos perdiendo nuestra autoestima.
  • Vivir en el seno de una familia donde se nos vulnera, donde no se nos respeta.

Todos estos ejemplos perfilan a la perfección esos instantes complejos. Esos momentos vitales marcados por la frustración y el desánimo.

Cuando nuestro contexto más cercano no es facilitador es necesario reaccionar. Debemos decir “no” a tener que renunciar cada día, a que se deshilache nuestra dignidad hasta quedar desnudos.

Hay instantes en la línea de nuestra vida en que es necesario hacerlo. En los que dejarlo todo es la única opción.

Cómo valorar si debemos o no dar el paso

Tal y como hemos señalado al inicio, no debemos tomar un momento puntual de dificultad como excusa para poner en marcha una respuesta permanente.

Todos tenemos nuestras diferencias con las personas que nos envuelven. Asimismo, es común que pasemos épocas más complejas que otras, con roces en el trabajo, e incluso con los clásicos altibajos con nuestra pareja.

Los momentos complicados son, en ocasiones, retos personales que debemos aprender a superar.

Sin embargo, existen una serie de conceptos que nos ayudarán a decidir si es necesario seguir luchando o por lo contrario, dejar atrás algunos vínculos.

  • Ahonda en tus raíces, en tus esencias. A pesar de la complejidad que vives ahora, tu voz interior es la que te dirá si merece la pena seguir batallando o no.
  • A nivel de pareja debemos analizar varios aspectos. Atiende si la otra persona invierte los mismos esfuerzos, ilusiones y emociones que tú.
  • Mira tu balanza relacional. Si siempre cae en el mismo lado, en el de las renuncias, las lágrimas y los ataques, entonces no hay otra opción.

Porque si no hay respeto el amor no es sincero. Si el amor no es sincero, habrá que empezar de nuevo.

Todas esas veces en que he pensado dejarlo todo

Dejarlo todo: un acto de valentía

Si no te aman, no mendigues amor. Cuando percibas que el vínculo construido con tu familia está basado en el chantaje, pon distancia.

Si en tu contexto laboral notas que estás perdiendo la salud, deberás tomar medidas.

Sin embargo, hay instantes en que todas estas dimensiones llegan a combinarse unas con otras.

Un mal trabajo, una mala relación personal y la falta de apoyo de nuestros seres cercanos nos obligan a “reiniciarnos”. Hacerlo será todo un acto de valentía que nos dignifica.

Porque, no lo olvides, eres el pilar de tu propia vida. Si te permites caer, todo se derrumba. Así pues, lo que deberemos hacer es lo siguiente.

Claves para propiciar el cambio

  • Informa a tu entorno más cercano sobre tu situación. Sé asertivo y habla de tus necesidades, de lo que sientes, de lo que estás atravesando.
  • Si no percibes cambios, si la situación sigue siendo la misma a pesar de haber aclarado tu sentimientos, es momento de avanzar.
  • Llora si lo necesitas, alivia tu carga emocional pero, al mismo tiempo, intenta visualizar algo. Imagínate cómo te gustaría verte en los próximos meses. Piensa en ti mismo siendo feliz, estando tranquilo y en equilibrio.
  • Eso es lo que mereces: calma. Poner fin a tus tormentas. Par lograrlo, no habrá otra opción: dejarlo todo y construir un nuevo horizonte para tu vida.

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Asimismo, es necesario que seas realista. Toma conciencia de que no va a ser un camino fácil, pero que, lo que vas a hallar, valdrá la pena.


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