Ser de la generación del gracias y el por favor es pertenecer a esos valores que ensalzan no solo la simple cortesía, sino el respeto y la consideración del otro como parte de uno mismo.

Son muchos los que señalan que, en la actualidad, se están perdiendo muchas de estas sanas costumbres.

Tal vez porque vivimos muy rápido y ya no hay tiempo para el “por favor” o, tal vez, porque educamos a nuestros hijos con el deseo de que no les falte de nada, hasta el punto de que ellos mismos lo dan todo por sentado, sin necesidad de agradecer.

En realidad, no podemos generalizar esta idea, no podemos asegurar que las sociedades modernas actuales hayan perdido por completo esta sana costumbre.

No obstante, lo que sí podemos decir es que “las gracias y el por favor” son gratuitas, no cuestan nada y sin embargo, valen mucho.

Las gracias y el por favor dos valores en los que merece la pena invertir

Resulta curioso que la mayoría de nosotros conozcamos cómo se da las gracias en varios idiomas:  thanks, grazie, merci, danke, obrigado, evgaristó, spasiva, arigato, shokrán… Y, sin embargo, nos olvidamos de ofrecérselas a nuestras personas más cercanas.

En ocasiones, pasamos por alto las gracias y el por favor cuando estamos con nuestros padres, parejas, amigos o hijos porque pensamos que no merece la pena, que todo está dicho y que con el cariño todo va implícito.

No es lo adecuado porque, lo creamos o no, estas palabras no son solo un conjunto de letras más o menos sonoras.

Tienen un vínculo directo con nuestras emociones, hasta el punto de convertirse en dos gestos de gran poder dentro de nuestro lenguaje de los cuales no deberíamos prescindir.

El poder de la gratitud como acción sanadora

Algo tan sencillo como dar las gracias de forma habitual ejerce cambios notables en nuestro entorno y en nosotros mismos. Según un estudio publicado en la revista Harvard Gazette, podemos llegar a experimentar lo siguiente:

  • Dar las gracias es un gesto de reconocimiento hacia la otra persona capaz de ofrecerle seguridad y bienestar.
  • Los demás se sienten apoyados y beneficiados al recibir las gracias por una acción realizada y ello, a su vez, repercute en quien las ofrece.
  • La recepción habitual de expresiones de gratitud hace que aumente nuestra autoestima y desencadena la aparición de un “efecto de gratitud”.

A modo de ejemplo: unos niños educados en casa con el valor de dar las gracias, hará a su vez que lo practiquen en el colegio, con sus amigos y profesores.

La importancia de un “por favor” en nuestros hábitos sociales

“Por favor” son dos palabras que no suelen aparecer con tanta facilidad como el acto de “dar las gracias”. La razón de ello se debe más que nada a la creencia de que uno no necesita pedir algo “por favor” para que otros lo lleven a cabo.

Ahora bien, el modo en que cambia una frase cuando le incluimos un “por favor” es sencillamente asombrosa. Basta con tener en cuenta estos sencillos ejemplos:

  • Retire el coche de ahí ⇒ Por favor, ¿podría retirar el coche de ahí?
  • Pásame la pimienta ⇒ Por favor, ¿podrías pasarme la pimienta?
  • Cómprame el periódico cuando vuelvas ⇒ Por favor, ¿podrías comprarme el periódico cuando vengas?

El por favor va más allá del simple acto de cortesía. Estamos en realidad ante una auténtica forma de respeto a la otra persona que debemos practicar cada día.

  • En estas palabras se halla, ante todo, la consideración hacia el esfuerzo que quien tenemos ante nosotros va a hacer para complacernos o para ayudarnos.
  • Nunca debería darse por sentado que alguien hace algo por simple voluntad o solo porque nosotros se lo pidamos.

Este sencillo acto nos ennoblece y, a su vez, nos conecta con la otra persona, dándole valor, respeto, y a su vez, libertad absoluta para ceder o declinar nuestra súplica.

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Las gracias y el por favor, dos palabras hermosas de nuestro lenguaje

Nunca deberíamos olvidar algo muy importante: Nuestro legado como humanidad tiene su origen en ese cerebro social en el que rige, por encima de todo, el poder de las emociones.

  • Gracias a las emociones establecemos un vínculo maravilloso con los que nos rodean y que en el pasado nos permitió desarrollar el lenguaje. Descubrimos una forma de comunicar para relacionarnos, para educar, para crear comunidades, cazar, organizar, desarrollarnos.
  • Dentro de ese acto de comunicación, el valor de dar las gracias y el por favor sigue siendo el reflejo de los corazones que se consideran, que se respetan como humanidad y que, a su vez, promueven la convivencia y la libertad.

Con un “gracias” honramos a la otra persona, con un “por favor” damos libertad y consideración, y a su vez, todo ello repercute en nosotros.

Nada es tan maravilloso como sentirnos en paz por hacer el bien, por ver cómo un desconocido nos sonríe y nos agradece esas palabras mágicas que nunca deberían extinguirse.


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