La ortiga es una verdura olvidada. Antiguamente se comían y sus bondades eran muy apreciadas. Poco a poco esta maravillosa y nutritiva verdura pasó al olvido y es muy raro verla en recetas y cocinas.

Sin embargo, la ortiga es una de las plantas medicinales más eficaces y debería formar parte del botiquín y la despensa familiar.

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Artrosis, próstata, cálculos renales, eczema, neuralgias, caída del cabello e inflamación de las vía urinarias son algunos de los males contra los esta fantástica planta ostenta una probada eficacia.

Hoy en día, cualquier agricultor que busque un producto que cure y alimente además de servir de fertilizante para la tierra, debe cultivarlas en su huerto.

Todo es bueno en la ortiga.

Además, los insectos y animales aman las ortigas, tanto los pollos como las mariposas. La ortiga es una planta cuyas partes son todas aprovechables:

  • raíz
  • tallo
  • hojas
  • flores
  • semillas

Lo paradójico es que las ortigas siempre despertaron temor y por ello se nos enseña su lado malo, que pica y provoca urticaria.

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La sopa de ortiga, un clásico de la cosecha salvaje.

Si te interesa la salud y el bienestar y crees que la alimentación es la base de todo ello, prueba a cocinar habitualmente la sopa de ortiga salvaje.

Es importante, si no se tienen ortigas en el propio huerto y salimos a cogerla al monte, que la ortiga esté alejada de la carretera, no tomar nunca ortigas recogidas en la cuneta de una carretera. La planta estaría contaminada por el CO2 que almacena proveniente del tubo de escape de los automóviles. Por lo tanto, si no se tiene ortiga en casa hay que ir a buscarla bien adentro del monte, en zonas sin tráfico y alejadas de lo urbano.

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Las ortigas no tienen que estar “en flor”, los tallos deben ser jóvenes y estar tiernos. La mejor época es abril o mayo. Luego, en otoño, la ortiga vuelve a brotar. Elegir las plantas que no superen los 30 o 40 centímetros de alto, cortar los últimos 15 centímetros que son los que cocinaremos.

Recogeremos unos 200 gramos, que seguidamente lavaremos en agua abundante una vez cortados en grandes trozos. Es muy importante lavar bien la ortiga ya que normalmente contiene numerosos insectos.

En una cacerola de más de 1,5 litros, calentar aceite de oliva junto a una cebolla troceada. Pochar durante 5 minutos.

Añadir las ortigas troceadas y si se quiere, unas patatas también en trozos. Hay que tener en cuenta que la patata no se conserva en la sopa, por lo tanto si añadimos patata es para consumir el mismo día y no conservar ni siquiera en el frigorífico.

Añadir 1,5 litros de agua, sal y dejar hervir unos 20 minutos.

Sacar del fuego y batir.

Corregir de sal y pimineta.

La ortiga cocida es muy similar a la espinaca.

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