A pesar de su bajo mantenimiento y resistencia mucha gente fracasa en el cultivo de las plantas suculentas por no conocerlas suficientemente. El riego de las plantas suculentas suele ser el factor principal de estos fracasos. No es que sea difícil sino que hay que ir aprendiendo con el tiempo y conociendo a nuestras suculentas para conocer sus necesidades de agua. Las suculentas no soportan el exceso de riego y sobre todo no soportan el agua estancada ni en sus hojas ni en sus raíces.

Las plantas suculentas soportan largos periodos de sequía. Aunque en ese tiempo la planta quedará parada y no se producirá crecimiento vegetativo. No todas las suculentas se han de regar con la misma frecuencia, hay que necesitan dos riegos semanales y otras un riego cada 15 días. Por lo general solo regaremos una suculenta cuando el sustrato esté completamente seco y regaremos entonces a fondo.

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La mayoría de las plantas suculentas entran en periodo de latencia durante el invierno. Entonces necesitan muy poca agua o incluso ninguna en algunos casos. Cuando estamos regando demasiado una planta suculenta ella intentará avisarnos, así las más carnosas suelen arrugarse cuando están recibiendo demasiado aporte hídrico. Si el riego excesivo continua las hojas pasarán a tornarse de color marrón, a pudrirse y a caer.

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En cambio cuando están recibiendo poca agua aparecen manchas marrones en las hojas. Éstas se notarán secas y quebradizas. Es sencillo, cuando las hojas se notan demasiado blandas es que la planta está siendo regada en exceso y cuando las hojas están secas y se rompen fácilmente es que se ha regado poco la planta. Y ten en cuenta que los mismos efectos que el exceso de agua se producen cuando el sustrato de la planta no cuenta con un buen drenaje.


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