El cuerpo lo resuelve solo, es su tendencia natural.

El sistema inmune se fortalece tras las batallas que el cuerpo resuelve. Por eso es importante dejar fluir ciertas enfermedades y síntomas como la calentura, la gripe, etc.

Es muy importante confiar en la sabiduría que nuestro cuerpo posee y en el de nuestro hijos. El mensaje que solemos mandarle a nuestros hijos es: “ Tú no puedes solo, te tengo que ayudar”,  y sin tratar de entender qué está pasando nos asustamos y les damos algún tipo de medicina que les quite inmediatamente el dolor y los síntomas, sin saber que muchas veces estos suelen ser muy importantes para fortalecer el sistema inmunológico del niño (para eso la medicina alternativa como la homeopatía, la acupuntura o la herbolaria suele ser muy efectiva, porque en lugar de tapar el problema con un parche ?medicina? le ayuda al cuerpo a utilizar sus propias herramientas, fortaleciéndolo cada vez más en lugar de debilitarlo).

En nuestros días la salud promedio es igual a enfermedad.

En la antigüedad los médicos mantenían sana a la comunidad, en nuestros días los médicos exitosos tienen muchos pacientes enfermos.

Ahora la medicina se ha fraccionado, ya no se ve a la persona de manera integral.

Los primeros 7 años del niño se lleva a cabo el desarrollo del cuerpo y de las emociones, por lo que el cuerpo del niño pasa por diversos procesos inflamatorios de frio, calor, fiebre. Los medicamentos “anti” suelen interrumpir los procesos.

La medicina preventiva puede ser una opción porque no es invasiva y es menos toxica.

Saber que no siempre estás fuera de las estadísticas es peligroso. Muchas veces los doctores nos asustan porque nuestros hijos no están dentro de ciertos parámetros, sin tomar en cuenta el contexto de cada niño, y sabiendo de entrada que todos somos diferentes y que muchas veces esas estadísticas no están hechas para nuestro país.

Como lo mencioné anteriormente, trata de tener siempre una opción de medicina alternativa (homeopatía, herbolaria, ayurveda,acupuntura, entre otras) aparte de tu pediatra.

1)    Los alimentos.

2)    El agua (calidad del agua)

3)    El aire que respiramos y cómo respiramos.

En el contexto en el que vivimos cada vez tenemos menos tiempo para nosotros y más para la sociedad. Detengámonos un momento a pensar que estamos haciendo y por qué lo estamos haciendo.

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