A partir del tercer trimestre, la leche ya no es suficiente para garantizar el correcto crecimiento del niño. Los cereales son uno de los alimentos que se deben de introducir en primer lugar. ¿Cúando y cómo ofrecérlos? Sus Características Los cereales son elementos fundamentales para la elaboración de las papillas de los niños gracias a sus múltiples nutrientes. Cada uno de sus granos está recubierto por una piel dura compuesta, principalmente, de celulosa, no digerible, pero que contiene vitaminas muy importantes para nuestro organismo, en especial, las del grupo B. El grano contenido en el interior está formado, básicamente, por proteínas y azúcares complejos, como el almidón, que se digiere más lentamente que la lactosa y se absorbe de forma gradual, por lo que proporciona energía durante un período de tiempo más prolongado. De este modo, el niño tiene una reserva energética que le permite unos intervalos cada vez más largos entre comida y comida. Asimismo, los cereales son una importante fuente de minerales, sobre todo, hierro, y de fibra, que regula el tránsito intestinal y garantiza la absorción de importantes nutrientes. Por todos estos motivos, se puede decir que, en los cereales, se encuentran casi todos los elementos esenciales para la correcta alimentación de los seres humanos. Sin embargo, no son alimentos completos, por lo que su consumo  debe apoyarse en otros alimentos ricos en principios nutritivos, como la leche, y, más adelante, la carne, el pescado y los huesos. Primero, arroz y maíz El arroz y el maíz son los primeros cereales que se deben introducir porque no contienen gluten, un componente proteíco que puede provocar intolerancia y alergias en los niños. Para empezar, bastará con un par de cucharaditas añadidas al biberón de leche de continuación, para, después, ir aumentando gradualmente la cantidad. Cuando el niño cumpla los seis meses, momento en el que su aparato digestivo ya está en condiciones de asimilar mejor el gluten, se pueden introducir el trigo, la cebada, el centeno y la avena en su dieta. A los 7 y 8 meses, podemos darle la primera galleta para niños, que se deshace en la boca. También la primera pasta para sopa, aunque de tamaño muy pequeño, que le permitirá aprender a meterse trocitos más consistentes en la boca. Cuidado con el Gluten Las harinas de trigo, cebada, avena y centeno contienen una proteína: el gluten, que puede ocasionar una intolerancia digestiva en el niño. Obviamente, también está presente en los alimentos derivados de esos cereales: pan, pasta, galletas, salvado, café de malta y cereales mixtos. Esta enfermedad denominada Celíaca, afecta, aproximadamente, a tres  de cada mil niños. Consiste en la incapacidad de absorber alimentos que contengan gluten por parte de la mucosa del intestino delgado. Los síntomas de esta enfermedad se manifiestan en forma de diarreas crónicas, ralentización del crecimiento e hinchazón de la barriga. La curación se obtiene eliminando por completo el gluten de la dieta del niño. Se trata de un régimen alimenticio que se deberá seguir con extremado rigor durante toda la vida, con el fin de que no se produzcan recaídas. En el mercado, encontramos productos sin gluten que pueden comprarse en las farmacias o en las tiendas especializadas.

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