Se trata del Seacharger, un pequeño bote de dimensiones casi ridículas, tan solo de 2,3 x 0,55 metros y con un peso de 22,7 kg., que ha conseguido recorrer la distancia que hay entre California y Hawai, unos 3.200 kilómetros por el Océano Pacífico, de manera autónoma y solo alimentado con energía solar.

Se trata de una estructura o casco hecho con fibra de vidrio, que incorpora un sistema básico de propulsión, es decir, una hélice sin escobillas y dos paneles solares fotovoltaicos Renogy de 100 vatios en la cubierta. Para poder continuar navegando durante la noche, se incorporó también un banco de baterías de 50 celdas LiFePo4 instalado dentro de un tubo PVC junto al sistema de propulsión. Por último, gracias a una placa Arduino con GPS y módem satelital, este pequeño bote ha podido navegar sin tripulación pero teledirigido en todo momento.

Durante el viaje, el aparato alcanzó una velocidad media de 2,11 nudos (2,43 mph) y recorrió alrededor de 94 km por día. El viento y las corrientes estaban de su lado, empujándolo ligeramente hacia su objetivo, y después de 41,4 días en el agua llegó sano y salvo a Hawai el pasado 22 de julio.

El objetivo del proyecto era crear un vehículo no tripulado que pudiera cruzar el océano usando la energía solar como única fuente de alimentación y la hazaña ha culminado con éxito. Su creador, el joven ingeniero Damon McMillan, asegura que es el viaje más largo hasta el momento realizado por un barco no tripulado e impulsado por energía solar.

Más info: http://www.seacharger.com/