William James, célebre filósofo y psicólogo de principios del siglo XX, dejó claro a través de sus trabajos algo que, a pesar del tiempo, sigue estando vigente en nuestra actualidad: para ser feliz hay que tomar decisiones.

La felicidad es como intentar mantener el equilibrio sobre una tabla. Un paso adelante o un paso hacia atrás provoca que la situación se descompense. De ahí que nuestro principal propósito sea tomar decisiones acertadas para mantenernos en ese punto perfecto e idóneo de equilibrio.

Ahora bien, sabemos que no siempre es fácil. Hay situaciones que nos empujan un paso más adelante de lo que deberíamos y, entonces, aparece el vacío en el estómago, el miedo y la sensación de que estamos perdiendo el control.

Otras veces, nuestros propios pensamientos hacen que retrocedamos, que quedemos anclados en un punto del pasado donde también perdemos la calma, la seguridad y la tranquilidad.

Hoy en nuestro espacio te invitamos a conocer 5 claves sencillas con las cuales,aprender a tomar decisiones más eficaces que nos ayudarán ser más felices.

1. Un pensamiento nuevo, una emoción más poderosa

En ocasiones, pocas cosas pueden llegar a ser tan poderosas como aprender a cambiar nuestros pensamientos para, de este modo, mejorar nuestras emociones y la percepción de nuestra realidad.

Según nos explica la psicología positiva, para ser felices hay que creer que lo merecemos. Algo que, en apariencia, nos parece tan simple puede cambiar por completo nuestro día a día:

  • Cambia tus pensamientos para permitir que los hechos negativos o estresantes que puedan sucederte no se conviertan en muros o en piedras en el camino. Una atribución menos fatalista nos permite, sin duda, afrontar las cosas con más entereza.
  • Perder un trabajo, por ejemplo, puede ser traumático, pero a veces nos obliga a empezar de nuevo e incluso a poner en marcha proyectos que, en algún caso, son más productivos.
  • Romper con la pareja, discutir con un amigo y perderlo… Todo ello también son situaciones muy duras que nos obligan a vivir determinados duelos pero, a veces, estos instantes vitales nos enseñan a ser más fuertes.

Tomar la decisión de seguir construyendo nuestros caminos y nuestra felicidad es la piedra filosofal en todos los casos.

2. La capacidad de persistir

Persistir no es aguantar cualquier cosa, soportar hechos que nos hacen daño o permanecer impasibles ante las adversidades. Persistir también es luchar, sacar fuerzas de flaqueza y, ante todo, ser resilientes.

  • Los neuropsicólogos nos explican que nuestros cerebros están diseñados para analizar todo lo negativo que nos ocurre y aprender de la adversidad. Somos más fuertes de lo que pensamos, y ello es un aspecto que no podemos olvidar.

3. Pon atención, céntrate en el aquí y ahora

Muchos especialistas en salud mental nos hablan de los grandes beneficios de la meditación o el yoga.

Si no eres muy dado a este tipo de ejercicios, no dudes en seguir hábitos tan sencillos como salir a caminar, pasear, estar en silencio y calma en un entorno relajado.

Si nos acostumbramos a estar centrados y en calma, nos aferraremos con fuerza al presente para vislumbrar nuestros objetivos y el rumbo donde se inscribe la felicidad.

Medita brevemente para quitar las tensiones

4. La gratitud y la humildad

Para ser feliz hay que tomar decisiones y, ante todo, ser humildes. Desear cosas que están fuera de nuestra realidad y que no son factibles es fuente de sufrimiento.

  • Descuidar y no agradecer cada cosa hermosa que nos envuelve es ponernos unas gafas oscuras que velarán nuestra capacidad de ser felices.
  • Nuestra familia, un día tranquilo y en armonía, la salud de los nuestros, la alegría de los niños, la compañía de nuestras mascotas… Todo ello son aspectos por los que deberíamos estar agradecidos.

5. Ser capaces de dar y recibir felicidad

En ocasiones, hay quien llega a caer en un tipo de “materialismo de la felicidad” donde cada estrategia, cada acción y pensamiento está orientado a propiciar la felicidad propia. Poco a poco, se cae en un estilo de vida algo egoísta.

No es lo adecuado.

  •  La felicidad es como una energía que aumenta si es compartida. Hemos de ser capaces de dar felicidad y, a su vez, saber aceptarla y recibirla de los demás.
  • No hay nada tan gratificante como tomar decisiones en las que todos ganemos y nadie pierda; en que un cambio que yo inicie nos beneficie a ambos, en que cada uno de nosotros seamos capaces de entender que la vida es más hermosa cuando se busca el bienestar común.

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Para concluir, uno de los mayores deseos que todos tenemos es llegar a ese punto de sutil y excepcional equilibrio en nuestras vidas donde nos digamos aquello de “estoy bien, ya no deseo nada más”.

Esta sensación es una mezcla de paz interior, madurez personal, bienestar y por supuesto felicidad.

No dudes en tomar siempre buenas decisiones, aquellas que te dicte el corazón.


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