Omo ha cumplido, milagrosamente, un año. Y es un milagro porque, a la de por sí baja tasa de supervivencia de las jirafa cría normales, a Omo hay que añadirle una rareza que le podría haber hecho más vulnerable aún. Pero, milagrosamente, no ha sido así.

Omo vive en el Parque Nacional de Tarangire, Tanzania, donde fue vista por primera vez en enero de 2015 por Derek Lee, al frente de un grupo de científicos del Wild Nature Institute de New Hampshire, en Estados Unidos.

Entonces explicaron que se trataba de una cría de jirafa Masai con una extraña alteración genética llamada leucismo, es decir, que las células de su piel no producen pigmentación en cuerpo, pero sí en los tejidos blandos, por eso sus ojos los tiene oscuros.

Omo no es albina. Su nombre se lo puso un guía del Parque porque Omo es la marca de un detergente tanzano muy popular. Un año después, Omo ha vuelto a ser fotografiada, viva, junto a su madre.

“Tuvimos la suerte de volver a verla este mes de enero, casi exactamente un año después. Estamos encantados de siga viva y bien “, ha escrito Derek Lee en su blog, donde ha abierto una encuesta para que se vote un nuevo nombre o para mantener su apodo actual, Omo.

Puedes votar aquí.

Aunque poco frecuente, el leucismo ocurre en muchas especies, incluyendo pingüinos, águilas, e hipopótamos.

Por no hablar de que la ausencia del color real de las jirafas les ayuda a camuflarse, y que la apariencia más blanca de Omo le hace más visible, pudiendo atraer, aún más, a los depredadores, dificultando sus posibilidades de supervivencia.

Ahora, los responsables de Parque Nacional de Tarangire están trabajando para asegurar la protección de Omo frente a los cazadores furtivos ahora que se ha dado a conocer su caso.

El parque ya cuenta con un programa de lucha contra la caza furtiva donde cuentan con drones y perros rastreadores para defender su vida salvaje, incluyendo la de esta jirafa tan especial.

Nathional Geographic

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