Si el miedo no te paralizara, ¿qué es lo que te plantearías hacer ahora mismo? Tal vez ir a ese lugar que siempre has postergado o empezar ese proyecto de empresa que tanta ilusión te hacía en su momento.

El miedo nos inmoviliza y nos imposibilita para coger las riendas de nuestra vida y realizar todo lo que se nos está pasando por la mente.

En ocasiones, pensar demasiado no facilita las cosas. Pensamos más en los contras, en lo que podríamos perder, en la inseguridad que sientes ante eso que es nuevo.

Seguro que por tu mente pasa la continua pregunta de “¿y si sale mal?”. Vale, esta pregunta es lícita, pero ¿y si sale bien? Solo podrás comprobarlo si dejas el miedo a un lado y te lanzas a la aventura.

Pon los pies en la tierra

Todos tenemos sueños grandes, pero muchos de ellos nunca los podremos hacer realidad. Eso es porque nuestras expectativas están siendo irreales.

El primer paso para librarnos de ese miedo que nos impide dar un paso adelante en lo que queremos es plantearnos metas realistas, que sepamos que podemos cumplir.

De nada sirve que pienses ir a Marte. Sabes que eso no va a ocurrir. Pero, tal vez, conseguir convertirte en el jefe de una gran empresa sí. Todo depende de tus capacidades. ¿Estás preparado para ello?

Piensa en tus habilidades y tus destrezas. ¿Qué es lo que se te da bien? ¿Qué es lo que se te da mal? A veces, queremos conseguir sueños para los que no estamos capacitados.

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Si ya tienes todo a tu favor y tu meta es realista, ya no habrá nadie que te pueda parar. Ahora la decisión es tuya. Prepárate para poner todo tu esfuerzo y tu empeño en conseguir lo que siempre has querido.

Eso sí, no creas que el camino será fácil. Tendrás que trabajar duro, pero merecerá la pena. No desistas aunque cometas errores, no pares aunque todo el mundo te diga que sí.

Si es tu sueño y todo está a tu favor, solamente mira hacia adelante.

Me falta experiencia, me faltan habilidades

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Cuando el miedo aparece es porque estás pensando en todo aquello que te falta. El temor a no dar la talla, a no estar a la altura de las circunstancias…

Pero, ¿sabes qué? Nadie ha nacido aprendido y para adquirir experiencia hay que ponerse a ello. Jamás la adquirirás si te quedas quieto, algo que propiciará tu propio miedo.

Toma todo eso que te falta y transfórmalo en ganas de aprender. Esto te permitirá adquirir rápidamente todo eso que hasta el momento has pensado que te hacía peor que los demás.

Además, no todo es experiencia o habilidades. A veces, poseemos en nuestro propio ser las aptitudes necesarias que harán que desempeñemos bien lo que tenemos en mente.

Tan solo necesitamos un poco de confianza en nosotros mismos. Esa seguridad que nos permita enfrentarnos a cualquier circunstancia para la que no nos hemos visto preparados.

La inseguridad lleva al miedo, el miedo lleva al fracaso. ¿En verdad quieres eso?

El miedo al miedo

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¿Cómo se puede tener miedo al propio miedo? Si reflexionamos un momento sobre nuestros temores, nos daremos cuenta de que son fruto de nuestra falta de confianza en nosotros mismos.

Nos adelantamos a los acontecimientos, visualizamos en nuestra mente circunstancias y momentos que, posiblemente, jamás lleguen a suceder.

Esto alimenta nuestro miedo sin quererlo, aunque sí podemos detener todos estos pensamientos. ¿Cómo? Creyendo en ti mismo.

Puedes utilizar ese miedo a tu favor, empleándolo para impulsarte a alcanzar lo que deseas, para asumir los errores que puedas cometer, para dejar de tener vergüenza.

¿Recuerdas lo que dicen de que cuando haces una pregunta el “no” ya lo tienes? Pues esto es lo mismo: todo lo que temes ya está ahí, pero tú puedes cambiarlo. Tan solo necesitas llevar a la práctica lo que quieres.

Mantenernos en nuestra zona de confort es muy cómodo y salir de ella nos provoca inseguridades. Nos han enseñado a estar donde nos encontremos seguros, pero nunca te han dicho que esto es contrario a progresar.

Imagínate que no tienes miedo, créetelo. Piensa que eres como un actor que tiene que interpretar un papel.


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