El climaterio, comúnmente llamado menopausia, no es para nada una enfermedad sino una etapa natural en la vida de cada mujer. En general, el climaterio comienza a partir de los 45 años de edad y dura entre 10 y 15 años. Durante el climaterio, tiene lugar un cambio en el equilibrio hormonal: El cuerpo de la mujer comienza poco a poco a formar menos estrógenos, como resultado, el sangrado mensual comienza a ser cada vez menor y menos constante hasta que se deja de menstruar. La fecha de la última menstruación se llama menopausia. El climaterio es el periodo a partir del cual comienza el cambio hormonal de la mujer hasta que deja de tener la regla. La menopausia (utilizaremos la palabra menopausia, por ser la utilizada habitualmente) no es una enfermedad, pero debido a los cambios en los niveles hormonales, a menudo conduce a unos síntomas que se pueden resumir bajo el nombre de «síndrome climatérico» o «síntomas de la menopausia». Los síntomas más comunes son sofocos, sudoración, palpitaciones, mareos y sequedad vaginal. Hay otros síntomas que pueden ser el resultado de la disminución de la producción hormonal y, a veces se producen en mayor o en menor medida, tales como dolores de cabeza, apatía, nerviosismo, insomnio, aumento de peso e incluso un aumento en el riesgo de desarrollar osteoporosis. La terapia de sustitución hormonal (TSH) es un tratamiento posible, que puede ayudar a hacer frente a estos síntomas. Como el TSH suele ir acompañado por efectos secundarios severos, se ha convertido, por ello, en una terapia muy polémica. La indicación y la necesidad de un tratamiento hormonal específico deberían discutirse en cada caso con el ginecólogo. Aparte de la terapia de TSH se puede contrarrestar en cierta medida los posibles síntomas en esta fase de la vida de la mujer con ayuda de un estilo de vida saludable y una alimentación correcta que contenga los nutrientes y sustancias vitales. Por ello juegan algunos aminoácidos, como las llamadas fitohormonas (hormonas vegetales) y otros minerales, un papel nada despreciable.

La arginina aumenta la elasticidad de los vasos sanguíneos y ayuda a los sofocos Entre los síntomas más comunes de la menopausia se encuentran los causados por la calcificación o dilatación de los vasos sanguíneos. Un estudio realizado en el año 2010 llega a la conclusión de que las mujeres en las primeras etapas de la menopausia tienen un riesgo mayor para el desarrollo de la disfunción endotelial. En dicho estudio que fue realizado a 120 mujeres poco después de entrar en la menopausia o climaterio; se pudo comprobar que las 24 mujeres que formaban el grupo de control y que eran de edades aproximadas, no padecían síntomas de la menopausia. La disfunción endotelial es un trastorno en el sistema vascular; el riego sanguíneo no funciona correctamente. Como resultado de este trastorno vascular casi cuatro de cada cinco mujeres en edad de padecer menopausia tienen los llamados «sofocos». Lo que solía ser antes tomado como un efecto secundario desagradable, pero inofensivo de la menopausia, hoy en día se ha demostrado que tiene una enorme importancia para la correcta función del sistema circulatorio y en la posible evolución de las enfermedades cardiovasculares. La disfunción endotelial se debe a una falta de óxido nítrico (NO). Aquí es donde la arginina, un aminoácido semi-esencial entra en juego, ya que la arginina se convierte en el organismo en un importante neurotransmisor del óxido nítrico. La arginina puede ayudar a contrarrestar la insuficiencia de la síntesis del óxido nítrico (NO). En otras palabras, una oferta adecuada de arginina en la disfunción endotelial proporciona consecuentemente mayor elasticidad de los vasos sanguíneos y se reducen los sofocos. Por ello, los investigadores actualmente creen que los suplementos con arginina serán en el futuro de mayor importancia para las mujeres con síntomas causados por la menopausia.

Lisina apoya el efecto de la arginina y es importante para las mujeres en la menopausia El aminoácido lisina puede ayudar a la absorción del aminoácido arginina en las células. Gracias a ello se puede incluir más arginina en el plasma sanguíneo. Allí se puede convertir de forma significativamente más rápida en el neurotransmisor: óxido nítrico. La lisina es un aminoácido básico y esencial. Los aminoácidos esenciales no son producidos por el propio cuerpo humano y deben ser totalmente ingeridos con los alimentos. La lisina es un componente esencial de muchas proteínas importantes para las mujeres durante la menopausia. Entre ellas cabe señalar las hormonas, enzimas, proteínas transportadoras del plasma en sangre, anticuerpos y proteínas óseas, piel, tendones y músculos. Además, la lisina favorece la absorción del calcio en huesos y dientes. Por este motivo este aminoácido es recomendable con mayor frecuencia a las personas con riesgo de padecer osteoporosis.

Carnitina facilita la regulación del peso Cuando hablamos de carnitina nos referimos a una sustancia transmisora que se sintetiza a partir de dos aminoácidos esenciales, la lisina y la metionina, y se asegura de que los ácidos grasos de cadena larga pasen a través de la membrana mitocondrial interna. Protege el metabolismo energético, por lo que coloquialmente también goza de una reputación como «quemador de grasa». En un estudio clínico llevado a cabo en 2013 se demostró que un poco de entrenamiento motivacional acompañado de la administración de 500 mg de L-carnitina al día ayuda a la pérdida significativa de peso. En el citado estudio, cada uno de los sujetos participantes con sobrepeso, perdió un promedio 400 g de grasa corporal y la reducción de la circunferencia de la cintura de 1,3 cm en las 4 semanas que duró el estudio. Todo ello sin realizar cambios importantes ni en la alimentación ni en los hábitos de ejercicio.

Los fitoestrógenos se pueden utilizar como terapia hormonal Además o como ayuda complementaria o como sustituto a una terapia hormonal química, la dosis de fitoestrógenos u hormonas vegetales se ha demostrado en muchos estudios como eficaz. Pueden en muchos casos mejorar problemas de salud en el transcurso de la menopausia. Los fitoestrógenos se pueden encontrar, entre otros en las bayas schisandra, en las bayas de goji, en el té verde, el lúpulo o linaza. Sin embargo, a menudo están en una concentración demasiado baja para las mujeres que sufren la menopausia. Por lo tanto, complementos alimenticios que incluyen los correspondientes fitoestrógenos son muy recomendables.

La carencia de magnesio en la menopausia debe ser subsanada Un estudio de principios del 2013 reafirma la importancia de un suministro adecuado de magnesio durante la menopausia. Los cambios hormonales durante la menopausia causan que mucha de la cantidad de magnesio existente en el organismo sea eliminado a través del riñón. El magnesio es un nutriente que absorbemos muy poco a través de la comida. Esta deficiencia puede afectar negativamente a la salud del corazón. El magnesio – sobre todo en la menopausia – juega un papel muy importante en el metabolismo de la energía de las células, especialmente en las células del corazón. Pero también para la prevención de la osteoporosis se recomienda un suministro adecuado de magnesio, porque incluso un suministro adecuado de calcio y vitamina D puede ser inútil si en la menopausia hay una carencia de magnesio.


Fuente