La gente libre atrae las oportunidades por su disposición, por su apertura mental, por su motivación y por no sentirse atadas a nada que pueda frenar su capacidad de logro.

Muchos de nosotros sabemos que la libertad es ese bien tan preciado que, más que una realidad, se alza como una aspiración, como algo poco factible que no nos es posible conseguir.

Determinados lazos familiares, de pareja, responsabilidades e incluso nuestros propios pensamientos limitantes actúan como verdaderos muros que cercan nuestras aspiraciones.

Te invitamos a reflexionar sobre ello.

Ser libre para atraer nuestro sueños, nuestras aspiraciones

La idea de ser libres para atraer oportunidades va más allá de la simple ley de la atracción. Estamos, por encima de todo, ante un tipo determinado de actitud que merece la pena que pongamos en práctica.

No basta con desear algo para que venga por sí solo. La quietud y la espera no siempre son buenas armas de poder, pero sí nuestro pensamiento y, en consecuencia, las emociones que generamos a partir de este para encender los motores de la acción.

Ahora bien, también es necesario tener en cuenta un aspecto esencial. Con gente libre no nos estamos refiriendo a personas sin ataduras o sin vínculos afectivos. No es necesario estar soltero para ser libre de pensamiento.

Estamos hablando ante todo de los siguientes aspectos sobre los cuales, hemos de pensar durante unos minutos y que, sin lugar a dudas, nos servirán de ayuda.

De todo lo que llevas puesto, tu actitud es lo más importante

Nuestra actitud es esa armadura para la cual no hay batalla lo bastante dura ni enemigo lo bastante aguerrido como para vencernos. Nuestra actitud es el mejor vestido que nos podemos poner cada mañana cuando salgamos de casa.

  • La actitud es el conjunto de creencias, valores, motivaciones y propósitos que marcan a una persona.
  • Una actitud nunca debe estar determinada por lo que los demás esperen de nosotros. En ese caso, dejaríamos de ser libres.
  • Una persona con una actitud fuerte y libre es capaz de dejar claras cuáles son sus necesidades y sus propósitos y, por encima de todo, es sincera y congruente con lo que hace y dice.

Para ser libre es necesario pensar que lo merecemos

Nadie conseguirá nada si no cree primero que lo merece. Es así de sencillo. No obstante, por muy simple que nos parezca este razonamiento, no siempre lo aplicamos.

  • En primer lugar, hemos de establecer una pequeña diferencia entre lo que queremos y lo que es factible, y ese límite está en la objetividad.

Un ejemplo: Podemos desear ser millonarios, pero queda claro que no siempre vamos a poder conseguirlo de un día para otro por mucho que nos esforcemos y por mucha actitud que pongamos en ello.

  • Lo que merecemos es, sin duda, aquello que nos hace felices y por tanto, es por lo que merece luchar. Nada ni nadie puede ponerle barreras, siempre y cuando lo hagamos con respeto.
  • La libertad es esa puerta a la cual se accede con una gran dosis de valentía personal. Por ello, es necesario convencernos de que la merecemos, de que tenemos derecho a alcanzar nuestros sueños.

Es necesario dar el paso sin miedo.

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Las oportunidades están más allá de la línea del miedo

Para llegar a nuestras victorias es necesario conocer a nuestros enemigos para poder vencerlos. Sin embargo, en muchas ocasiones, lejos de ser de carne y hueso, los auténticos temores están en nuestro pensamiento.

  • El temor a imaginar cómo van a reaccionar los que están a nuestro alrededor cuando digamos en voz alta lo que queremos hacer: cambiar de trabajo, volver a estudiar, cambiar de ciudad, hacer un viaje, cambiar de “aires”…
  • El convencimiento de que no vamos a tener éxito. Es algo muy común, una baja autoestima y una autoimagen negativa de nosotros mismos puede hacer que no nos sintamos capaces de conseguir algo.

Es necesario recordar una vez más lo de “merecemos conseguir aquello que soñamos”.  Por ello, los pensamientos limitantes, o las típicas ideas de que nuestro tren ya ha pasado y que hemos de conformarnos con lo que tenemos pueden ser nuestros auténticos enemigos.

La maravillosa sensación de ser libre: atrévete

Ser libre de mente y corazón es una sensación tan enriquecedora como productiva. Se trata solo de ser consciente de nuestras virtudes y capacidades para aplicarlas en todo aquello que nos propongamos.

  • Una mente abierta, flexible, que reconoce errores y que crea nuevas estrategias para superarse, es una mente que atrae oportunidades.

Por otro lado, quien vive solo para complacer al resto o no se atreve a salir de esa zona de confort donde todo está programado y es predecible, cierra la puerta a todo lo nuevo, a esos vientos frescos y llenos de ilusión donde habitan las mejores oportunidades.

¿Nos atrevemos a ser libres?


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