La autoexigencia es algo que podemos ver como positivo, cuando realmente no conduce a ningún lado. Una persona con una autoexigencia muy elevada puede que termine frustrándose, sufriendo de un gran estrés y ansiedad que la limite.

La autoexigencia como algo negativo

Siempre nos han enseñado a exigirnos demasiado, a dar lo mejor de nosotros y llevarnos al límite. Pero, ¿esto nos beneficia o nos bloquea? La verdad es que ser demasiado exigentes con nosotros mismos nos impide ver las cosas como son, la verdadera realidad.

Es por esto por lo que deberíamos conocer nuestros límites y nunca querer exigirnos demasiado hasta lograr la perfección. Esto es algo imposible que nos puede frustrar y nos puede cegar para saber reconocer nuestros propios errores.

¿La autoexigencia te está matando? ¿Quieres saber si te exiges demasiado? Hoy descubriremos los límites y las barreras que sufre una persona que se autoexige demasiado. Algo que parece tan positivo se acaba volviendo en nuestra contra.

Si te exiges demasiado, nunca estarás satisfecho

Cuanto más te exijas, menos conforme estarás con las cosas que realices. Siempre querrás ir más allá, lograr la verdadera y única perfección. El problema de todo esto es que no disfrutarás con lo que hagas, sino todo lo contrario.

Es mucho mejor disfrutar de lo que haces aunque tengas que cometer errores, correr riesgos, probar, fallar e intentarlo de nuevo. Si te exiges demasiado tendrás miedo de todo esto y, por lo tanto, no lograrás el resultado deseado.

Disfruta, no permitas que la autoexigencia evite esto.

No terminarás nunca a tiempo

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Se suele pensar que aquella persona que más se exige o que más se esfuerza por lograr que todo esté bien es más productiva. Nada más lejos de la realidad.

La persona autoexigente termina funcionando de una forma muy lenta, ya que siempre le faltará algo para lograr la perfección ansiada.

Lo peor de todo esto es que nunca estarán conformes con el resultado, debido a que no son capaces de comprender y de aceptar que la verdadera perfección no existe.

Así, esta situación las sume en una intensa decepción con ellas mismas y en una terrible frustración.

Tus metas serán ilógicas y tus plazos inalcanzables

Las personas que se exigen tanto a ellas mismas intentan establecerse metas que difícilmente se podrán cumplir. Todo ello, en un plazo de tiempo tan corto e irreal que ¡no les dará tiempo! Todas las metas serán inalcanzables porque no serán lógicas ni reales.

Lo mismo ocurre con los plazos de tiempo que se establecen, ya que la perfección que anhelan les impide terminar a tiempo. Siempre necesitarán un poco más y eso les retrasará. Por lo tanto, nunca esperes que cumplan con su palabra.

Disfruta y sé flexible

Como has podido comprobar, la autoexigencia no te hace feliz. Puede que, sin llegar a la perfección, tus resultados sean mucho mejores, aunque no estés del todo satisfechos con ellos.

A pesar de esto, el incumplimiento de los plazos de entrega, las metas inalcanzables y la frustración no es algo que especialmente te llene y haga feliz.

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Debemos disfrutar de lo que hacemos, evitando buscar esa perfección que, en realidad, es muy subjetiva. Aprende a aceptar que no eres perfecto, que en realidad ese es un estado que reside en la imperfección y que debes ser flexible para poder disfrutar.

Durante un proyecto las cosas pueden cambiar, cualquier proyecto puede dar un giro de 180 grados. No te preocupes, ni te frustres. No te agobies si has cometido un error y debes volver a empezar de nuevo.

Sé flexible para aceptar tus errores y los imprevistos que puedan aparecer.

Piensa que de los errores se aprende y que esto te ayudará a mejorar en lo que haces. Es imposible pensar en la perfección cuando continuamente estamos aprendiendo, porque se trata de un proceso y siempre avanzaremos un paso más.

Aunque creas que la autoexigencia es algo positivo, no es así. Tan solo te hará infeliz y que no estés a gusto con los resultado que obtengas. Aprende a ser más flexible contigo mismo y a no ser tan crítico.

Te permitirá disfrutar más y ser feliz.


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