ARGENTINA – JÓVENES CORDOBESES CREAN MÁQUINA QUE FABRICA SOGAS CON BOTELLAS PET

Un grupo de alumnos creó una máquina que recicla envases PET y permite transformar el material en hilos de distintos calibres. De esta manera, la máquina puede fabricar distintos tipos de soga, que pueden utilizarse, por ejemplo, como redes para arcos de canchas de fútbol. El proyecto fue liderado por un estudiante de 17 años.

En 2015 Augusto Rattini, de por entonces 17 años, cursaba el sexto año en el colegio Leonardo Da Vinci de la ciudad de Río Cuarto (Córdoba, Argentina). En abril de ese año, desde la materia Formación para la vida y el trabajo se les propuso a lxs alumnxs la planificación de un proyecto anual que tuviera como ejes la sustentabilidad, el reciclado y el fomento de la reducción de residuos. Fue entonces que el joven, según relata a La Voz, notó “cómo se acumulaban botellas” de plástico en su casa, y pensó en la cantidad de basura que esos desechos generaban.

A partir de allí nació la idea de crear una máquina que “combina dos ideas que ya existían” –hacer hilo a partir de botellas de tereftalato de polietileno (más conocido como PET) y trenzarlo para confeccionar sogas- con un objetivo: generar un dispositivo útil y accesible, con el que se pueda reutilizar envases de plástico para, por ejemplo, hacer redes para los arcos de fútbol. “El fin del proyecto es el reciclaje, no lo pensamos desde el punto de vista económico pero puede tener diferentes usos, como por ejemplo redes para canchas de deporte”, comenta Augusto.

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Pero es sabido que las ganas y el entusiasmo son “contagiosos”, por lo que pronto el padre de Augusto, Dionisio Rattini, junto a un grupo de amigxs y estudiantes de la misma escuela, comenzaron a ayudar a Augusto con su proyecto durante los fines de semana: “Que un hijo venga a pedirme una mano y el acompañamiento en este tipo de proyectos me hizo sentir muy orgulloso, me contagió el entusiasmo. La realización del proyecto tiene que ver con el interés de realizarlo. Mi acompañamiento fue para ayudarlo a demostrar que más importante que la idea es materializarlo”, señaló el orgulloso padre.

Fue así que, tiempo después, el proyecto de este joven inventor pasó a la cátedra de Tecnología, de donde obtuvo el asesoramiento de los profesores Augusto Manuel Campos y Javier Puiatti: “Como docente estoy sorprendido del trabajo que han hecho, es una máquina con mucha ingeniería y son chicos del secundario los que han estado trabajando. Esto es un producto industrial muy interesante, con propiedades mecánicas muy utilizables. Nos han consultado algunas ideas pero sorprende todo lo que han hecho en su casa”, destacó uno de los docentes.

Por su parte, Guillermo Pedruzzi, presidente de la Fundación Da Vinci, destacó en declaraciones al diario El Puntal el contexto en el que el desarrollo de Augusto tuvo lugar: “Desde que iniciamos estos trayectos tecnológicos, la escuela, con sus alumnxs, está intentando dar repuesta efectiva en la reutilización, reciclado y la reducción  al máximo de los residuos. Nosotrxs queremos constituirnos en una organización educativa que piense en esto y dé repuesta y si se puede industrializar el resultado, dentro del concepto del Parque Tecnológico Educativo”.

En la actualidad, Augusto y su padre prevén agregarle a la máquina una inyectora de plástico, y continuar con el perfeccionamiento de la misma.

 

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