Las pieles delicadas y con dermatitis requieren productos cosméticos lo más naturales posibles y libres de sustancias agresivas para la piel.

En el caso del jabón facial, muy adecuado y cómodo para limpiar la piel cada noche antes de hidratarla, deberíamos usar uno que no contenga sulfatos, alcoholes o perfumes sintéticos.

En este artículo te enseñamos a preparar un sencillo jabón casero con ingredientes naturales, de propiedades calmantes, equilibrantes e hidratantes.

Cómo tratar las pieles sensibles o con dermatitis

Debemos ser muy exigentes con los productos cosméticos y cuidados que apliquemos a nuestra piel sensible o con dermatitis, ya que puede reaccionar a muchos ingredientes.

Aunque, en general, las personas que la sufren suelen acudir a los productos de farmacia, estos no siempre son naturales, por lo que en muchos casos podemos optar por soluciones caseras.

Las pieles sensibles o con dermatitis deben tratarse con ingredientes hidratantes pero que también sean equilibrantes, para regular de manera natural la producción de grasa de la piel, respetando siempre su propio pH.

También deben incluir ingredientes con propiedades calmantes.

A continuación repasamos los ingredientes naturales que nos ayudarán a preparar nuestro jabón casero.

Glicerina

La glicerina es un compuesto vegetal muy usado en todo tipo de productos cosméticos.

A diferencia de los sulfatos, que resecan y alteran el pH, la glicerina es también limpiadora pero además aporta humedad y elasticidad a la piel. Además, combate el envejecimiento celular y tiene efectos calmantes sobre algunos problemas dérmicos.

Recomendamos comprar glicerina sólida pura o bien una pastilla de jabón de manos de glicerina, sin perfumes.

Manteca de cacao

Manteca-de-cacao

La manteca de cacao es un ingrediente muy rico en aceite y, por lo tanto, muy nutritivo, excelente para compensar la acción limpiadora de la glicerina y la arcilla.

Es un producto muy rico en antioxidantes, vitaminas y minerales que previene el envejecimiento celular y la falta de elasticidad.

Además, tiene la ventaja de aportar solidez a nuestro jabón casero.

Arcilla blanca, roja o rosa

Estas tres arcillas en polvo son las más adecuadas para pieles delicadas y con dermatitis, ya que la verde o la gris podrían tener una acción depurativa y limpiadora demasiado fuerte.

La arcilla, que es un producto natural muy rico en minerales, nos ayuda a regular la producción de grasa sin alterar el pH, así como a prevenir todo tipo de imperfecciones.

Aceite de almendra

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El aceite de almendra prensado en frío, además de ser uno de los más económicos, es también uno de los más nutritivos, que aporta suavidad e hidratación a la piel a la vez que la calma de posibles irritaciones e inflamaciones.

Es ideal para pieles con dermatitis, eczemas, psoriasis, picores, herpes e incluso con quemaduras y cicatrices.

Aceite esencial de lavanda

El aceite esencial de lavanda es uno de los más beneficiosos para todo tipo de pieles, gracias a sus propiedades reguladoras y equilibrantes. Por este motivo está presente en muchos productos cosméticos.

También tiene propiedades antisépticas y calmantes y, además, ayuda a potenciar los efectos del resto de ingredientes.

Por último, la lavanda mejora la regeneración de las células cutáneas, previene las cicatrices, estrías y arrugas.

Sus efectos relajantes también afectan de manera positiva al sistema nervioso, lo cual nos permite combatir los problemas de piel causados por cuestiones nerviosas y emocionales.

Proporciones

Ingredientes necesarios

Para elaborar este jabón casero para pieles sensibles y con dermatitis necesitaremos las siguientes cantidades:

  • 1 pastilla  de glicerina (100 o 120 g)
  • 4 cucharadas de manteca de cacao (50 g)
  • Dos cucharadas soperas de aceite de almendra (30 g)
  • Dos cucharadas soperas colmadas de arcilla blanca, roja o rosa en polvo (40 g)
  • 15 gotas de aceite esencial de lavanda

¿Cómo lo elaboramos?

Deberemos seguir los siguientes pasos:

  • Pondremos la glicerina y la manteca de cacao al baño María para que se derritan.
  • Cuando tengan una textura más o menos líquida, bajaremos el fuego, solamente para mantener el calor, y añadiremos el aceite de almendra y la arcilla en polvo.
  • Mezclaremos bien, retiraremos de la fuente de calor y añadiremos el aceite esencial de lavanda.
  • Pondremos esta mezcla en los moldes que vayamos a utilizar para los jabones. Podemos usar la base de botellas de plástico, jaboneras, etc.
  • Una vez se enfríe la mezcla ya tendremos nuestros jabones listos.


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