Lamentarte nunca será un aspecto positivo para ti.

Lo único que provocan las incesantes quejas que te dices a ti mismo es que tan solo te centres en lo negativo de cada situación. De esta manera, nunca estarás satisfecho con nada, lamentarte se convierte en tu forma de vida.

¿Empezamos a cambiar todo esto?

Soy un eterno insatisfecho

Si te lamentas de forma constante, si lanzas quejas absolutamente por todo, es lógico que nunca estés satisfecho con nada. De hecho, con tus quejas has asumido que nunca podrás ser feliz, puesto que todo es negativo a tu alrededor.

¿No debería todo esto empezar a cambiar?

Miras a tu alrededor y tan solo ves oscuridad. Sientes que eres una persona llena de amargura y que no eres feliz. De repente, te das cuenta de que te has convertido en un eterno insatisfecho y que tan solo funcionas en “modo queja”.

Lo positivo tiene su parte negativa

En vez de ser al revés, logras sacarle siempre el lado malo a todo aquello bueno que pueda sucederte en tu vida. Tanto es así, que nunca estás contento con lo que logras alcanzar.

Si llevases gafas, sus cristales no estarían limpios, sino tildados de una neblina grisácea imposible de eliminar.

Las soluciones no existen porque no las buscas

Siempre hay una solución para todo, el gran problema es que, si encuentras esa solución, ¡ya no tendrías de qué lamentarte! Aunque te quejes, incluso, por verte en esta amarga situación, quieres estar en ella.

Niegas los errores que cometes

Algo más que aporta mayor negatividad a tu vida. Negar los errores que cometes tan solo te sumirá en una continua irresponsabilidad.

No asumir los errores evita que puedas encontrarles una solución. Al final te encuentras en sumergido en un círculo del que no eres capaz de salir.

Lamentarte no te acercará a la felicidad

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Quizás no eres consciente de que continuamente te estás mintiendo, buscando encontrar una felicidad que no puedes alcanzar porque no quieres. Con tus lamentos, con tus quejas, te estás alejando más y más de esa felicidad que tan difícil es para algunos de lograr.

Pero esto no es lo peor. Lamentarte constantemente no es sano para tu salud mental ni física.

De hecho, tal vez estés sufriendo algún problema de ansiedad, estrés o depresión fruto de esa perspectiva que tú has decidido darle al mundo. Ver lo negativo en lo positivo es algo que tú has decidido y, asimismo, tú puedes cambiar esta forma de ver las cosas.

Además, ¿qué pretendes conseguir con este estado de queja constante? No harás más que sentirte indefenso, incapaz de conseguir los sueños que antes querías lograr. Ahora se han quedado en eso, en meros sueños que son completamente inalcanzables.

Lamentarte está arruinando tu autoestima, está echando por tierra toda esa fortaleza que en ti reside, pero que te empeñas en hacer retroceder.

Ya basta, ¿no crees? No te mereces esa oscuridad que te rodea y que evita que veas la luz que, en realidad, predomina.

Es el momento de cambiar. ¿Vamos allá?

Un camino duro siempre valdrá la pena

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Salir del estado de queja es algo muy difícil porque, aunque no lo admitas, ¡debes cambiar tu forma de ver las cosas! Esto siempre es algo complicado, pero no imposible de lograr.

Por eso, este será el primer paso para que dejes de lamentarte. ¿Cuáles le seguirán?

  • Acepta todo aquello que no puede ser cambiado, porque en el mundo hay cosas que escapan de tu alcance y esperar a que cambien no hará más que frustrarte y decepcionarte. Así pues, empieza a aceptarlas, ¡y abre tu mente para ello!
  • Deja ya de juzgar. Tiendes a juzgar de forma innata pero, si eres consciente de ello, ¡puedes dejar de hacerlo! ¿Qué tal si desarrollar tu capacidad de empatía? Esto te ayudará a entender mejor a los demás y serás mucho más feliz.
  • Dile adiós a tus espectativas irreales. Muchas de tus quejas, seguramente, tienen una base de expectativas irreales. Es hora de que pongas tus pies en la tierra y visualices aquello que, en verdad, puedes alcanzar.
  • No generalices. A veces, que te lamentes tanto proviene de la generalización de una circunstancia, un momento negativo o desagradable que crees que siempre se producirá de la misma manera. Pero, ¡esto no tiene por qué ser así!

No te vayas sin descubrir: 10 hábitos para ser más feliz

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Por último, ¡sé positivo! En tu yo más interno tienes al positivismo luchando por salir de una vez por todas para comerse toda esa negatividad que te está volviendo alguien amargado y triste.

Libera todo lo bueno, cambia tu forma de ver las cosas. Verás cómo, de repente, te descubrirás siendo una nueva persona.


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