Un aspecto importante a la hora de juzgar la calidad de una dieta es valorar los hábitos alimentarios: qué alimentos se consumen habitualmente, cuáles no y por qué motivos; número de alimentos distintos (variedad de la dieta); cómo están distribuidas las comidas, dónde se realizan y a qué horas. Evidentemente si una persona no tiene costumbre o posibilidad de realizar un desayuno abundante, programar uno de estas características en una dieta, sin una educación nutricional previa, puede ser un total fracaso pues no se consumirá. La dieta mediterránea tradicional puede ser un modelo a seguir, con las modificaciones que requiera cada grupo de población, para aquellas personas que deseen mejorar su alimentación.

Número de comidas
Aunque el número de comidas depende de las costumbres, el estilo de vida y las condiciones de trabajo de cada persona, en general se recomienda que se realicen más de 3‐4 comidas/día y que la mayor parte de los alimentos se consuman en las primeras horas del día, es decir se recomienda hacer un buen desayuno y comida y aligerar las cenas. Por ejemplo, una adecuada distribución energética podría ser: − Desayuno: 20‐25% de las calorías totales − Media mañana: 10% − Comida: 30‐35% − Merienda: 10% − Cena: 20‐30%

 


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