Para que nuestros árboles frutales produzcan sanos y hermosos frutos deben crecer en un suelo sano y rico en nutrientes. Por ello la agricultura ecológica se centra en alimentar la tierra y no las plantas. Así la fertilización biológica de los frutales comienza por conseguir un suelo equilibrado que ponga al alcance de nuestros árboles los principios nutritivos que necesitan.

Los árboles frutales son grandes consumidores de nutrientes, nitrógeno, fósforo, oligoelementos y demás. Además son muy sensibles a las deficiencias en dichos nutrientes. El árbol necesita de ellos tanto para desarrollarse como para fructificar correctamente. Hay sin embargo dos épocas en el año en las que aumenta esta necesidad, el final de la primavera y el principio del otoño. En la primera por la aparición de la fruta y en la segunda porque ser cuando el árbol reconstituye sus reservas nutricionales.

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La fertilización de mantenimiento de un árbol frutal ya formado y sin carencias nutricionales debe realizarse cada 2-5 años dependiendo de la especie y las condiciones del suelo. En primavera añadiremos una buena capa de compost bien madurado, entre 2 y 5 cm en toda la zona próxima al árbol. Las lombrices ayudarán a integrar los nutrientes del compost en el suelo y a crear una buena fauna del suelo. Evidentemente este proceso es lento y si necesitamos una ayuda extra más rápida habremos de apoyar esta fertilización con purines de ortiga o consuelda que tienen buen resultado.

La fertilización de otoño debe realizarse con productos que regeneren el suelo lentamente. Un exceso de nutrientes en este momento haría brotar de nuevo al árbol, lo cual cara el invierno no es nada aconsejable. Usaremos pues hojas o ramas trituradas que mejorarán el humus del suelo cercano al árbol de forma lenta. Las lombrices y los microorganismos harán el mismo trabajo que en la fertilización de primavera pero de forma más lenta.

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La fertilización de los árboles frutales en sus 3 primeros años desde que los plantamos debe ser diferente. En el momento de plantar el árbol añadiremos una buena capa de compost enriquecido con cuerno triturado, 4-5 puñados. Este aporte extra de nitrógeno es fundamental para un buen desarrollo del árbol durante sus primeros años de vida. En los dos años siguientes reforzaremos en primavera la fertilización con compost. Hay que tener en cuenta que no todos los frutales tienen las mismas necesidades, cítricos, grosellas y melocotón necesitan mayor aporte nutritivo.


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