El 95% de los automóviles a gasoil que circulan por las calles y carreteras emiten más óxido de nitrógeno del que está permitido. Los responsables políticos conocen el dato, pero no hacen nada para evitarlo.

(Este dato lo aporta una investigación de la asociación británica de consumidores Which?)

Dos tercios de los automóviles a gasolina emiten más del límite de monóxido de carbono permitido y un 10% también rebasan el umbral permitido de óxido de nitrógeno.

 

Sin tener en cuenta los otros problemas que causan los automóviles (cambio climático, accidentes), se puede afirmar que la mayor parte de coches que circulan junto a los peatones por las ciudades son venenosos.

Como ocurre en el caso de los pesticidas y demás agentes químicos contaminantes, el humo de los coches afecta más a los más pequeños, especialmente a aquellos que viven en áreas de tráfico denso. El humo está compuesto por sustancias y partículas que causan daños muy serios en el sistema respiratorio.

Si se mantiene este nivel de contaminación del aire durante los próximos 10 años, se
pondría en serio riesgo la salud de toda una  generación.

El aire viciado por el humo de los automóviles también es responsable de infartos, ataques de corazón y cánceres. Sólo en el Reino Unido, la contaminación del aire es un factor que causa aproximadamente 30.000 muertes anuales. Los científicos siguen trabajando para aclarar el número de muertes debidas al dióxido de nitrógeno, a las partículas finas y al hollín.

La cuestión es ¿por qué se sigue permitiendo la circulación de estas máquinas teóricamente ilegales en las calles y carreteras?

Seguramente los tests que evalúan las emisiones en Europa no se adecuan al mundo real y una muestra de esta dejadez es la reciente victoria de los lobbies de la industria en el Parlamento Europeo, que impidió que se revisaran los estándares de emisiones y que permite a los fabricantes que sus máquinas sigan “contaminando” un poco más.

En efecto, los últimos escándalos no han valido de nada y la toma de medidas más estrictas contra una contaminación que mata puede esperar.

La reglamentación europea que data de 2007, limita las emisiones de óxido de nitrógeno (el transporte es el principal responsable)  a 80 miligramos/kilómetro. Pero en octubre de 2015, los 28 Estados miembros decidieron acordar unos “márgenes de tolerancia” a los fabricantes sobre estos límites de contaminación y así, en las pruebas de homolagación de sus vehículos, los responsables políticos otorgaron la posibilidad de contaminar un poco más y autorizaron a que los vehículos superaran estos márgenes de emisiones de óxido de nitrógeno un 110% a partir de 2017 y un 50% a partir de enero de 2010.

Es algo insensato que amenaza la salud de millones de personas, pero parece ser que no es relevante para los parlamentarios europeos.

Wich?

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