La Cattleya walkeriana es una de las 50-75 especies del género Cattleya y es una orquídea que crece naturalmente en América Central y Sudamérica. Se trata de una especie epífita que crece sobre los árboles o rocas, sin necesidad de sustrato. Veremos pues aquí algunas cosas interesantes sobre el cultivo de la orquídea Cattleya walkeriana.

El género Cattleya debe su nombre a William Cattley, un orquidólogo inglés. La que nos ocupa fue descrita por George Gardner en 1839, médico y botánico inglés, que le dió el nombre de su compañero, Edward Walker. Es una orquídea resistente y rústica que es fácil de cultivar. Tiene un rizoma fuerte que emite un buen conjunto de raíces, la planta es pequeña, 3-12 cm de altura y 1-3 cm de diámetro. En la mayoría de las ocasiones sólo tiene una hoja de entre 4-15 cm de longitud y 3-6 cm de anchura.

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Es una planta que tolera y precisa una buena cantidad de luz pero sin que reciba sol directo. Necesita también un ambiente húmedo pero bien ventilado y no soporta los sustratos empapados de agua. Comienza a florecer a mediados de primavera y alcanza el pico de mayor floración a finales de la estación. Sus flores tienen un aroma muy característico y permanecen frescas y lozanas durante 30 días. Las flores pueden ser de color blanco, morado, rosa, todos ellos en diversos tonos.

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El mejor soporte para plantar la Cattleya walkeriana es el que recuerde su espacio natural, sobre astillas de madera o corteza de árbol. Aunque, por lo fácil que es de conseguir, se suele usar el musgo sphagnum o la fibra de coco. También necesita temperaturas similares a las de su entorno original, cálidas durante el día y frescas por la noche. Además por la noche necesita una tasa de humedad superior al 50%.

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En uno de cada tres riegos podemos añadir un poco de abono líquido. La fertilización orgánica o de gránulos la haremos al comienzo de la temporada, al comienzo de la primavera. Como la planta cierra sus estomas durante el día es conveniente para que aproveche mejor el agua regar la planta al atardecer o durante la noche que es cuando abre los estomas. Al menos una vez al mes lavaremos la maceta o recipiente donde la tengamos con una irrigación intensa para que arrastre los acúmulos minerales que no son nada buenos para esta orquídea.


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