El trompillo o lechero rojo, Euphorbia cotinifolia, es un arbusto o pequeño árbol que suele alcanzar una altura de entre 2 y 6 metros. En casos excepcionales se ha podido observar algún ejemplar de hasta 19 metros de altura. Se puede usar de diversas formas en jardinería, desde formar setos hasta en solitario.

Si queremos cultivar un trompillo tendremos que buscarle un lugar bien soleado. El suelo debe ser rico en materia orgánica para que se desarrolle bien en sus primeros meses. La coloración rojiza de sus hojas se intensifica con la exposición al sol. Si lo cultivamos a la sombra perderá gran parte de su encanto. El suelo debe estar bien drenado pues es una planta que no tolera nada bien los encharcamientos.

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El trompillo es un arbusto oriundo de Sudamérica, crece bien en lugares con clima tropical. No le va bien el frío y menos las heladas, puede desde perder las hojas hasta el ramaje por completo. Se puede reproducir por semillas y por esquejes. Los esquejes es la forma más habitual y para ello hemos de tomarlos de las ramas semileñosas.

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Aunque es una planta que se usa tanto en jardinería de espacios públicos como privados hay que tener en cuenta que su savia puede producir reacciones adversas a nivel dermatológico, alergias, irritaciones e incluso quemaduras. Las hojas además contienen diversos principios tóxicos que pueden producir salivación profusa, vómitos e irritaciones del aparato digestivo en caso de ingesta. Vigilaremos pues dónde lo cultivamos si en casa hay niños y mascotas.


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