Las personas que aparentan ser más fuertes, a veces, son las más frágiles. Personas muy sensibles, que han sufrido muchas decepciones y que se han guarecido bajo una armadura que no hace más que empeorar la situación.

Ser frágil no tiene nada que ver con ser débil

Son muchas las personas que pueden confundir la fragilidad con la debilidad, pero nada tiene que ver una cosa con la otra. Las personas frágiles son personas fuertes, tan fuertes que han resistido situaciones que ninguno de nosotros puede imaginar.

Piensa en un cristal con grietas que, cada vez, se va agrietando más. Así es una persona que se refugia tras una armadura.

El gran problema es que las personas con armadura no se la sacan al cabo de un tiempo: la mantienen hasta que quedan atrapadas en ella.

Esto provoca que den la apariencia de ser débiles, porque por cualquier cosa se derrumban. Siempre se mantienen cautelosas y se refugian en su armadura para evitar ser dañadas.

No obstante, son más fuertes de lo que piensan, tan fuertes que es eso lo que las acaba destruyendo.

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Estas personas han confiado a pesar de las traiciones, han continuado amando a pesar de las decepciones y han seguido creyendo a pesar de la cantidad de mentiras que han tenido que soportar.

Lejos de quedar indemnes, todo esto las has dañado y, para seguir de pie, han necesitado vestirse con una armadura.

Las apariencias engañan

Cuando nos ponemos una armadura, las demás personas no pueden vernos tal y como somos. De esta manera, tan solo pueden conocernos de un modo superficial, una forma equívoca y muy poco real.

Al protegernos, reprimimos las emociones y nos volvemos superficiales.

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Con esto, podemos dar una imagen muy equivocada, que confunde a los demás. Una imagen con la que no estamos conformes, pero que no podemos cambiar porque tenemos miedo.

Miedo a nosotros mismos, a nuestras emociones. Miedo a lo que sentimos, miedo a ser tan frágiles.

Es por esto por lo que nunca debemos juzgar a alguien que se muestra muy vergonzoso, borde, enfadado, triste, melancólico, pesimista o excesivamente alegre y positivo.

La forma de enmascarar lo que sentimos a veces provoca que nos mostremos de una forma equívoca.

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Quizás no hayas sido consciente de ello, pero todo esto son máscaras que nos ponemos para evitar lidiar con lo verdaderamente importante. ¿Cuánto tiempo podrás aguantar dentro de tu armadura?

Eso que tanto te está protegiendo, también es lo que te está matando.

La armadura que me protege y me mata

Sí, esa armadura en la que te has visto encerrado para poder sobrevivir, también te está matando. Está matando a esa persona tan fuerte que en realidad eres, está acabando con quien eres.

Llegará un momento en que no sepas reconocer a esa persona que ves en el espejo.

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Es por esto por lo que todo aquello que no logramos enfrentar, al final, se vuelve en nuestra contra. Escapar, escondernos, ignorar, escabullirnos y protegernos no es una opción válida ante los múltiples problemas que aún tendremos que abordar.

Esto se volverá en nuestra contra, la armadura en la que te introduzcas te volverá una persona frágil que, ante cualquier estímulo, se derrumbará de nuevo. Esa armadura ya no te hace falta, es el momento de que te deshagas de ella.

Hay personas que pasan un tiempo prudencial dentro de una armadura y, después, salen de ella. Esto es porque tienen la necesidad de volver a sentir.

La vida está para ser vivida, con sus aspectos que nos hacen sufrir y aquellos que nos hacen vibrar de felicidad. La vida no está para anularnos y no sentir nada. Esto no es algo natural y es algo que necesitamos experimentar.

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¿Has estado alguna vez dentro de una armadura? Siempre y cuando estés un tiempo prudencial, ¡no es malo! Es un aprendizaje más. Sin embargo, nunca debes permitirte estar más tiempo del necesario, pues la armadura necesitará hacerse cada vez más gruesa, ya que los golpes no cesarán.

Aprende a salir, aprende a enfrentar los problemas mirándolos a la cara. Escapar, protegernos, no siempre es la mejor solución para nosotros mismos. Podemos perder nuestra esencia, Y acabar por no reconocernos.

Sal de tu armadura y sé tú mismo.

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