¿Alguna vez has escuchado hablar de la procrastinación? Es muy probable que el término te resulte extraño, pero seguramente puedes aplicar su significado a muchos aspectos en tu vida.

La procrastinación es eso que algunos llaman “el ladrón del tiempo” o “mañana empiezo”; es la culpable de que muchos pospongan las tareas que deben realizar, a cambio de algunas horas de entretenimiento o diversión.

De seguro en algún momento te despertaste planeando hacer tus actividades más importantes en determinado momento de la jornada.

Sin embargo, conforme pasaron las horas encontraste muchos distractores y al final del día no cumpliste el objetivo.

Si es algo que te pasa a menudo, te interesa conocer una serie de consejos que te ayudarán a superarlo para que no te retrases más.

Realiza ejercicios de estiramiento

¡Tienes que mover tu cuerpo! Si te quedas la mayor parte del día sentado, tus energías comienzan a disminuir y poco a poco sentirás menos deseo de realizar tus tareas.

Una rutina corta de estiramientos o bailar puede servirte para estimular las endorfinas cuando comienzan a disminuirse.

Además, cada vez que puedas, haz como mínimo 30 minutos de entrenamiento cardiovascular y de fuerza.

Crea recordatorios

Los recordatorios de apoyo son grandes ayudas para aquellos que tienen que cumplir con muchas obligaciones y tienden a olvidar algunas de ellas.

Puedes emplear los clásicos papeles de oficina, o bien, configurar alertas en el ordenador o el teléfono móvil. ¡Nunca más se te pasará por alto!

Realiza algo creativo

Pensamiento-creativo

La creatividad es una habilidad que nos hace sentir como niños y que nos permite expresar cientos de ideas.

Si le dedicas unos cuantos minutos a lo largo del día, podrás eliminar el estrés y retomar con una mejor actitud tu trabajo.

Levántate antes

¿Sientes que no te alcanza el tiempo? Levántate un poco antes de lo habitual para realizar lo que tienes pendiente.

La quietud y tranquilidad del amanecer te ayudará a lograr más concentración para optimizar cada una de tus labores.

Acuéstate más temprano

Para que no te cueste trabajo levantarte en las horas más tranquilas de la mañana, trata de irte a dormir un poco más temprano, asegurándote de cumplir con un horario de 7 u 8 horas sin interrupciones.

Dormir menos de 6 horas provoca problemas de concentración, fatiga y otras reacciones que influyen en tu productividad.

Trabaja en ambientes productivos

Tener un trabajo que cubra los gastos

Encontrar un ambiente tranquilo y motivador es determinante para optimizar nuestro trabajo. Procura que la oficina tenga una buena iluminación y que cada uno de sus elementos sea inspirador.

Incorpora plantas de interior, utiliza aromas agradables y trata de mantener todo impecable para que nada externo te provoque estrés.

Aléjate de la televisión

La televisión y otros aparatos electrónicos similares son los distractores por excelencia. Si te gusta disfrutar de ellos, lo mejor es que reserves un tiempo exclusivo para hacerlo.

Cumple con tu horario

¿Eres dueño de tu propio tiempo en el trabajo? ¡No te aproveches! Comienza conforme lo planeas, sin pensarlo o ponerte excusas.

Cuando logras cumplir con el horario que habías establecido para tus tareas te sientes más satisfecho y tranquilo.

Crea un sistema de trabajo

Crea un sistema de trabajo

Si tienes la oportunidad de organizar tus prioridades y herramientas de trabajo, hazlo. Esto te ayudará a ahorrar tiempo y, de paso, facilitará esas cosas que consideras que son tediosas.

Evita el correo y las redes sociales

A menos que sea vital para realizar tu trabajo, trata de mantener alejados los dispositivos que te inviten a revisar el correo electrónico o tus redes sociales.

Ambas cosas las puedes hacer al terminar la jornada, o bien, antes de iniciarla. Evita hacerlo en tus momentos de descanso porque puede provocarte ansiedad.

No te excedas con el trabajo

Está comprobado que las personas que se exceden en su trabajo son las que más tienden a procrastinar.

La presión de tener que cumplir con muchas obligaciones y tareas hace que caigas en constantes distracciones.

Libérate de unos cuantos compromisos y cumple solo con las cosas que se acomodan con tu horario.

Descansa

Dormir una hora antes

Ese “mañana empiezo” también puede ser el resultado de un descanso deficiente. No somos máquinas y tenemos que darle al cuerpo el tiempo necesario para renovar sus energías.

Date un respiro cada vez que sea necesario y procura descansar lo suficiente. Esto incluye hacer alguna actividad placentera o poner en práctica una técnica de relajación.

En un principio sentirás que te costará un poco aplicar todas estas recomendaciones para dejar de posponer tus tareas; sin embargo, si empiezas a ser más consciente de esto, tendrás la oportunidad de mejorar tus hábitos para vencerlo.

Aplica ese refrán que dice “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”.


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