Las personas resilientes han aprendido que la adversidad no es un cerco en el que quedar atrapado. Las dificultades cotidianas, las pérdidas y los fracasos son caminos naturales que sobrellevar y de los que aprender.

Según un artículo publicado en la revista DANA Foundation al respecto de la neurobiología de la resiliencia, todos nosotros tendríamos esta capacidad.

El cerebro está naturalmente preparado para superar problemas vitales; sin embargo, no todos sabemos o podemos desarrollar estas estrategias.

Te invitamos a descubrir cuáles son las claves que las personas resilientes aplican en el día a día, aptitudes que todos podemos desarrollar para gestionar mejor aspectos tan comunes como el estrés o la ansiedad.

Personas resilientes: recursos psicológicos

Cuando hablamos de resiliencia pensamos de inmediato en esos hechos traumáticos que nos cambian la vida. Haber perdido a un ser querido, sobrevivir a un accidente, a una agresión, a un escenario opresivo y amenazante…

Si bien es cierto que la resiliencia es la estrategia más hábil con la que sobreponerse a estos sucesos cargados de sufrimiento, no hemos de olvidar que, en el día a día, todos nos enfrentamos a hechos negativos o complejos.

De no gestionarse adecuadamente, estos se acumulan y pueden derivar en un trastorno de ansiedad o en una depresión.

Queda claro, además, que todos tenemos nuestras propias batallas y nuestros recursos más o menos acertados para resolverlas. No obstante, hay quien se queda “bloqueado”con problemas simples, y hay quien, ante un hecho muy duro, adquiere una actitud luchadora admirable.

Puesto que no todos somos iguales, sería necesario que, al menos, pudiéramos disponer de unos recursos psicológicos básicos para afrontar desde la adversidad más simple a la más compleja.

Te explicamos ahora cómo son las personas resilientes.

Conocen sus limitaciones, se apoyan en sus fortalezas

El adecuado conocimiento de uno mismo es la clave para afrontar con mayor seguridad las dificultades de la vida. Saber lo que nos hace daño, lo que no toleramos, saber que nuestro bienestar depende de nuestra capacidad de cuidar de nosotros mismos es algo esencial.

  • Es posible que tu debilidad sea, por ejemplo, el hecho de que sufres demasiado por los demás. Si lo reconoces, si sabes que este aspecto es el que provoca que el resto se aproveche en ocasiones de ti es ya un punto a tu favor.

Las personas resilientes asumen que la adversidad existe, que nadie es inmune a ella

A ninguno de nosotros nos han educado para perder a un ser querido, para saber cómo hacer frente al rechazo, el insulto, el ataque o la manipulación. A medida que abrimos los ojos a la vida no llegamos a entender por qué nos ocurren cosas que nadie merece.

El hecho de aceptar que lo bueno y lo malo forman parte de la misma moneda nos prepara mentalmente para asumir muchas cosas.

Si nos obstinamos en el porqué, en la rabia de esa pérdida, de esa enfermedad, lejos de avanzar, quedaremos hundidos, devastados. No merece la pena.

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Aprenden a vivir el “aquí y ahora”

Una clave para ser resilientes es aprender a aplicar en el día a día una conciencia plena, abierta y presente. Son tres de los pilares que definen en Mindfulness y que, sin duda, nos son muy útiles.

  • Vivir el presente es disfrutar de lo que tenemos ahora, sin el dolor del pasado o la incertidumbre del futuro.
  • Lo que sientes, ves y te envuelve ahora es lo esencial.

No intentan controlar lo que es incontrolable

No podemos volver atrás, no podemos obligar a quedarse a quien desea marcharse, no podemos cambiar lo que ya está hecho.

  • Hay batallas que ya están perdidas y que deben asumirse. La aceptación de una pérdida, de un accidente, de un adiós son aspectos que no admiten vuelta de hoja. La aceptación es el primer paso para el avance.
  • Dejar de controlar lo incontrolable no significa que debamos rendirnos, se trata solo de saber qué batallas podemos liderar aún y cuáles ya no tienen sentido.

Son flexibles ante los cambios

Esta es una imagen muy clásica pero que nos viene muy bien para ilustrar lo siguiente. Pensemos en el bambú, esta planta perenne originaria de China, tan dura como flexible. Ante una ráfaga muy violenta de viento se mueve de forma armónica con sus embistes, sin romperse.

bambu personas resilientes

Pensemos ahora en un mástil de madera alzado en un océano muy revuelto. Lo más probable es que, dada su dureza e inflexibilidad, acabe partido. ¿Qué queremos decir con esto?

  • Las mentes flexibles, capaces de adaptarse a los cambios, son más resistentes. No se trata de quedarse firmes aferrados al dolor, o más aún, aparentando ser fuerte.
  • Se trata de ser consciente de las limitaciones de cada uno, de todo lo sufrido y todo lo vivido. Uno de debe aceptar sus esencias para seguir moviéndose al son del viento, la lluvia y el maravilloso rumor de la existencia.

Las personas resilientes no nacen siéndolo. Se aprende día a día sacando partido de nuestro cerebro, evolutivamente preparado para seguir adelante. Para sobrevivir.


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