Si pudieras viajar al lugar que quieras ahora mismo, ¿cuál sería tu destino? Probablemente, un lugar hermoso que no sólo sorprende por eso, sino que por la historia y tradición que atesora.

Hace poco hablamos de Machu Picchu y del impacto que está sufriendo su entorno por la enorme cantidad de basura que se acumula diariamente en las calles.

Pero ese maravilloso lugar no es el único que ha experimentado cambios negativos. Nombremos, por ejemplo, al Monte Everest, a Santorini (Grecia) o a las islas paradisíacas de Tailandia, como Koh Tachai o Koh Khai Nui.

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Cada uno tiene un encanto único, y mientras más atractivos sean, más personas los quieren visitar. ¿Qué impacto concreto tiene esto? Más basura, más construcciones, más explotación de recursos naturales, más emisiones de gases.

Los destinos turísticos tratan de subsistir, manteniendo su esencia, pero eso es cada vez más complejo. Hacer el equilibrio es la tarea más difícil: ¿estamos dispuestos a darle un respiro a estos hermosos lugares en pro de su conservación?

Algunos gobiernos de países que albergan los sitios más visitados ya han anunciado cambios para hacer algo al respecto. En el caso del Monte Everest, las visitas han ido decayendo a medida que se han incrementado la cantidad de personas fallecidas.

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Pero como señala el portal Mental Floss, las autoridades en Grecia han tenido que tomar acciones más radicales, como limitar el número de visitantes: en 2017, un 20% menos de turistas podrán ingresar a Santorini diariamente (8.000 como máximo).

¿Qué pasa con las Islas Galápagos? Las excursiones marítimas masivas han impactado en la flora y fauna, y según la organización Galapagos Conservancy, es necesario controlar esto por el bien del entorno y de los animales.

Hay muchos destinos turísticos dignos de conocer, pero debemos tener conciencia. La Antártica, las Cinco Tierras en Italia, las Cuevas de Mogao. Debemos cuidar nuestro legado y proteger los regalos que nos da la Tierra.