Si alguien te dice “aprende a estar triste” lo más probable es que te enfades o que sientas un rechazo ante estas palabras que puedes considerar bastante pretenciosas.

No obstante, esto te sucede porque la tristeza está considerada algo negativo, algo que a toda costa se debería evitar cuando, en realidad, tiene una función en nuestra vida.

Tendemos a evitar, ignorar y escapar de todas esas emociones negativas que nos puedan abordar. No nos permitimos, a veces, llorar, estar enfadados, sentir la ira porque todo esto ¡está mal!

Sin embargo, hoy te decimos que debes aprender a estar triste, a perder todas y cada una de las batallas que no has podido ganar.

Porque, al igual que en cualquier juego, es tan importante saber perder, como salir victorioso.

Aprende a estar triste para evitar la depresión

Si no aprendes a estar triste, a perder, tarde o temprano la depresión se hará un hueco en tu vida.

Todo esto debido a que en tu día a día siempre habrá personas que te harán daño, situaciones que te tirarán al suelo y circunstancias que te permitirán sentir dolor hasta en lo más profundo de tus adentros.

Sin embargo, nada de esto es negativo, porque nada de esto tiene una posible forma de ser evitado. Las adversidades suceden, pero no para fastidiarnos ni porque tengamos mala suerte, sino para hacernos mucho más fuertes.

El victimismo, no ser asertivo y permitir que cualquier dolor se transforme en sufrimiento nos llevará, tarde o temprano, a encontrarnos con la tan temida depresión.

Todo esto sucede porque nos negamos a ver la realidad tal cual es. La rechazamos como si esto sirviera de algo.

¿Recuerdas esa frase que dice “si lo que tanto te preocupa tiene solución, ya no tienes de qué preocuparte; si no la tiene, ¿por qué preocuparse?”.

Pues lo mismo pasa con todo lo que ocurre en la vida. ¿Tiene solución? ¿Habrías podido evitarlo? No. Por lo tanto, acéptalo, ve el lado positivo y tómalo como una oportunidad de madurez y crecimiento.

Aprende a perder una a una todas tus batallas

estar triste

A veces hay que saber cuándo tirar la toalla, darse tiempo para llorar, para pasar un duelo. Esto no significa que te hayas resignado. Así se aprende a estar triste, a no dramatizar la realidad en exceso.

Llorar ayuda a eliminar toda la frustración por aquello que no hemos podido controlar. A dejar que las heridas supuren y sanen. Llorar despeja nuestra mente y nos permite ver las cosas de una manera mucho más clara.

Tras llorar, sabrás que no sirve de nada rechazar algo inevitable y que no estaba en tu poder frenar, por lo que hay que rendirse, pero evitar la resignación.

La resignación siempre trae una dosis de sufrimiento, por lo que no es una opción nada recomendable. Si conseguimos atravesarla, conseguiremos encontrarnos con la total aceptación.

Si te cuesta aceptar lo que te ocurre, abre tu mente y ten siempre la siguiente pregunta muy presente: “¿qué estoy ganando con lo que estoy perdiendo?“. Esto te ayudará.

El poder del tiempo

nadar

El tiempo es esencial para que los pasos anteriores te permitan superar ese “estar triste” para “estar bien” otra vez.

Tendemos a tener mucho miedo de estar un periodo largo mal, tristes… Sin embargo, esto nos permitirá sanar, tomar perspectiva sobre lo sucedido.

Estar triste no es negativo, solo es un estado que nos insta a detenernos y, sobre todo, a mirar dentro de nosotros mismos.

Lo inteligente no es nadar contracorriente, sino a favor de la corriente. Tenemos la falsa creencia de que hacer esto último implica darnos por vencidos, pero quizás perder la batalla implique en realidad ganarla.

Pierdas o ganes en esta vida, estar triste o estar contento, todo tiene siempre un resultado positivo si logras aceptar las situaciones, abrazarlas y sacar todo lo bueno que te están brindado.

Además, si lo piensas bien, siempre aprendes más de todas aquellas situaciones en las que pierdes que de las que ganas.


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