Hemos mencionado en diversos artículos lo importante que es educar, pero hacerlo bien, con calidad. Por eso, hoy hablaremos de cómo educar en positivo.

Educar en positivo a nuestros hijos les permitirá reconocer y aceptar los límites y las normas, al mismo tiempo que se les brinda tiempo para que vean estimulado su crecimiento personal.

Todo esto es muy importante y, curiosamente, es a lo que menos le prestamos atención. Creemos que llenar a nuestros hijos de actividades extraescolares y atiborrarlos de información es positivo, pero no. La educación va mucho más lejos.

En el término medio se encuentra la clave

Como padres, en ocasiones, tendemos a limitar demasiado a nuestros hijos para que exploren, para que cometan errores, para que tengan un poco de libertad.

Los extremos no son buenos, por eso tenemos que buscar el término medio donde les enseñemos que somos la autoridad, que somos los que establecemos límites, pero que también les damos cierta libertad que les permita hacerse responsables de ellos mismos y de lo que hacen.

Por este motivo, debemos eliminar de entre nuestros conceptos la severa autoprotección que somete a los niños a vivir en burbujas o la extrema libertad que no les permitirá aceptar límites y normas estipuladas.

En estos aspectos es muy importante el afecto. Cuando tendemos a ser extremistas podemos mostrarnos fríos con nuestros hijos o, contrariamente, demasiado cariñosos.

Tenemos que saber ser ambas cosas, aunque lo que nunca debemos hacer es arrebatarles nuestro afecto. Los niños necesitan sentir el amor. De lo contrario, puede que en su vida adulta arrastren carencias afectivas que influyan en sus relaciones.

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Protege su autoestima desde pequeños

¿Por qué muchas personas adultas tienen problemas de autoestima? Porque en la acción de “educar” no entra el término “autoestima”.

Como bien mencionábamos al principio, le damos mucho valor a otras cosas, pero casi todas son superficiales.

No educamos a las personas para que sean fuerte emocionalmente, para que sepan gestionar sus emociones. Lo que hacemos es llenarlas de libros e información.

  • Si solo le dices a tu hijo lo mal que hace todo y cuando hace algo bien no lo reconoces, no estás reforzando su autoestima.
  • Cuando, en vez de explicarle algo, te callas porque crees que no te va a entender, no estás reforzando su autoestima.
  • Cuando le exiges algo que tú mismo incumples, no estás reforzando su autoestima. La estás minando.

Para fortalecer la autoestima hay que crear un clima de confianza en el que el niño pueda expresarse libremente y tú puedas escucharlo y ayudarlo.

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A nosotros mismos nos cuesta lidiar con nuestras emociones, con nuestra autoestima, con nuestras inseguridades… ¡Imagínate a ellos!

No ignores esto porque, si lo haces, si no permites que fortalezca su autoestima, estarás educando a un hijo lleno de inseguridades.

El diálogo es la base de todo

Seguro que recuerdas esa época adolescente en la que no confiabas en contarle ciertas cosas a tus padres; no obstante, cuando llegaste a la edad adulta, todo esto cambió.

Probablemente, esto te haya sucedido porque desde pequeños nuestros padres no entablan conversaciones “serias” con nosotros, no dialogan y no nos escuchan.

Educar en positivo implica crear vínculos afectivos fuertes desde la infancia. Así es muy fácil que tu hijo lo asimile e incorpore todo mucho mejor.

No obstante, el diálogo no solo implica hablar, sino que con él puedes ayudar a evitar otra de las difíciles costumbres que tenemos: no expresar nuestros sentimientos.

Piensa que estamos creando un clima de confianza, por lo que la expresión de los mismos es necesaria. Es más, es muy importante que los niños sepan expresar lo que sienten.

Aunque no lo creas estarás forjando un equilibrio emocional sano.

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Educar en positivo implica olvidarnos un poco de nosotros mismos, de nuestras obligaciones y responsabilidades, y empezar a centrarnos en la personita que hemos traído a este mundo y que no sabe nada del mismo.

Valóralo, haz que aprenda a restarle importancia a lo que es material, enséñale a ser asertivo, siempre que puedas, recompénsalo…

Todo esto no solo hará que tu hijo sea mejor persona, sino que sea mucho más feliz en el presente y el futuro.


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