El ejercicio físico está considerado como uno de los pilares fundamentales de los hábitos y estilos de vida saludable.

Realizarlo de manera regular provoca en el organismo un mayor gasto energético; por lo tanto, evita el sobrepeso y otro tipo de padecimientos negativos.

Sin embargo, el ejercicio cuenta con un gran aliado llamado alimentación.

El término “aliado” no está elegido al azar, ya que, sin la adecuada regulación del mismo, lo conseguido con la actividad física puede ser tirado a la basura en un abrir y cerrar de ojos.

La alimentación y el ejercicio

Aunque ambos son factores determinantes e individuales en la construcción de una vida saludable, estable y adecuada, lo más apropiado es llevarlos poco a poco y unidos.

Más aún, teniendo en cuenta que el ejercicio demanda un gasto energético considerable y, los alimentos funcionan como el combustible del organismo.

Si los músculos cuentan con la nutrición adecuada previa al ejercicio, el rendimiento de cada uno de ellos se verá potenciado de manera considerable; eso en cuanto a las fases previas del desgaste físico.

Con respecto a las ocasiones posteriores, pertenecientes al descanso, si se realiza una debida ingesta de nutrientes, la recuperación e incremento muscular se verán beneficiados.

Alimentación previa al ejercicio

Justo como se menciona anteriormente, el cuerpo es como una máquina. De tal manera, depende de un combustible acorde para ponerse en marcha; esta analogía funciona de forma perfecta con el ejercicio.

Si se dispone a realizar alguna práctica de esfuerzo físico, lo más lógico es tener con la energía suficiente, la cual proviene de los alimentos.

Pero ojo, no cualquier alimento; para ello se debe tener en cuenta el aporte nutricional, la hora del día y el esfuerzo que se vaya a realizar.

  • En primer lugar, la recomendación primordial es comer, por lo menos, 2 horas antes de disponerse a hacer ejercicio físico. En caso de tener más tiempo, 3 horas es el tope apropiado.

Ejercicio por la mañana

Programa tus horas de ejercicio

Es importante prestarle atención al ejercicio matutino, en especial cuando la persona decide madrugar y dirigirse al lugar donde realizará el esfuerzo físico.

Las personas con este hábito procuran aprovechar el tiempo; no obstante, gran parte no ingiere ningún tipo de alimento o, en el peor de los casos, algo poco o nada nutritivo.

Ya hemos mencionado qué sucede en estos casos; lo recomendable es disponer de un desayuno nutritivo y saludable a base de carbohidratos. Los siguientes alimentos pueden contribuir en el proceso:

  • Avena
  • Leche descremada
  • Barra de granola
  • Almendras
  • Frutos secos
  • Frutas (bananas, naranja, papaya, mango o fresas, entre otras)

Con estos ingredientes se pueden realizar batidos, ensaladas y otro tipo de mezclas beneficiosas para el organismo antes de hacer ejercicio.

Es fundamental no pasar por alto la recomendación de las dos horas antes.

Deporte por la tarde

El cambio no debe ser muy brusco con respecto a los ingredientes consumidos para elaborar la rutina de ejercicios matutinos.

De la misma manera, se recomienda que la dieta sea a base de carbohidratos, evitando la grasa y elevando un poco la proteína.

Se recomienda almorzar normal y, posteriormente, consumir un batido de fruta para proveer fuerza y resistencia.

Alimentación posterior al ejercicio

Alimentación pos ejercicio

Los tiempos posteriores al ejercicio pueden resultar trascendentales para aquellos que lo practican de forma regular.

Y es que debemos tener en cuenta que el aumento de masa muscular tiene lugar en los procesos de recuperación. Estos, por supuesto, ocurren luego de realizar cualquier tipo de rutina.

No obstante, los tejidos musculares no se hipertrofian solo con el descanso, en ello influyen los procesos de alimentación.

Con base en lo anterior, te contamos qué alimentos son adecuados para después de entrenar:

Tanto los carbohidratos como la proteína son necesarios en este punto, ya que son nutrientes perdidos durante la realización del esfuerzo físico.

Los hidratos de carbono le aportan energía al organismo, mientras que los alimentos proteicos contribuyen a la regeneración celular.

A estos alimentos se les debe añadir el consumo regular de agua, un ingrediente primordial para la realización del ejercicio físico, sin importar en qué momento se ingiere.

  • Se recomienda beber agua antes y después.
  • Es fundamental al terminar el ejercicio, por los electrolitos invertidos en el funcionamiento del sistema muscular.


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