Desde las hojas al propio corazón, las alcachofas son todo un tesoro de ricos nutrientes, beneficios y sabrosos placeres para nuestro paladar que deberíamos tener siempre en casa.

Es una hortaliza típica de invierno y muy arraigada en la dieta mediterránea. No obstante, la podemos encontrar en los mercados de casi todo el mundo.

Por ello, no deberíamos dudar un segundo en llevarla del mercado a nuestra cocina para descubrir todo lo que puede hacer por nuestra salud.

Según expertos en medicina y nutrición, la alcachofa es una auténtica “destructora de toxinas”: su aporte a base de enzimas naturales, vitaminas y minerales son aliados directos para nuestro hígado.

Estamos seguros de que esta información te va a ser de gran ayuda.

Alcachofas para regenerar tu cuerpo

Como ya sabemos, muchos de los alimentos que ingerimos cada día no se eliminan con tanta facilidad. Las grasas saturadas y muchos de esos conservantes y químicos procedentes de la comida precocinada tienden a almacenarse en nuestros tejidos, a inflamarnos y a ralentizar el trabajo de nuestro hígado.

  • Es conveniente incluir en nuestra dieta vegetales como la alcachofa para permitirnos depurar y, de algún modo, “regenerar” nuestro organismo.
  • La alcachofa tiene muy poco contenido calórico. En cambio, gracias a su fibra y a su alto poder antioxidante armonizamos la función hepática y favorecemos el tránsito intestinal.
  • También combatimos la retención de líquidos y mejoramos nuestras digestiones.

El consumo regular de alcachofas favorece el buen funcionamiento de todos nuestros órganos, regulando incluso la tensión arterial. Todo ello nos permite sentirnos mucho mejor, más sanos, más ligeros y con más energía.

Las alcachofas fortalecen tu sistema inmunitario

Un sistema inmunitario fuerte es sinónimo de salud. Hacemos frente con mayor efectividad a esos agentes infecciosos y víricos y, además, nos protegemos mejor frente a las enfermedades cardíacas.

  • Hemos de tener en cuenta que las alcachofas son uno de los alimentos más ricos en antioxidantes.
  • Según un estudio publicado en el American Journal of Clinical Nutrition, una alcachofa proporciona los mismos antioxidantes que una copa pequeña de vino o un puñado de arándanos.
  • Gracias a las antocianinas y la quercetina nos protegemos con más efectividad frente al riesgo del cáncer y fortalecemos nuestras defensas.

El poder digestivo de las alcachofas

Una buena digestión es la que no se nota, la que nos permite ser regulares en nuestro tránsito, la que no nos produce hinchazones o malestar y la que, además, nos permite aprovechar mejor los nutrientes de los alimentos.

Mejora la digestión

  • Para tener una buena digestión es necesario consumir entre 30 y 38 gramos de fibra dietética al día en el caso de los hombres, y entre 21 y 25 gramos si somos mujeres.
  • El consumo de fibra nos permite combatir muchas enfermedades relacionadas con el intestino y el cáncer de colon.
  • Una de las principales fuentes de fibra que se encuentra en las alcachofas es la inulina, un tipo de prebiótico muy poderoso ya que fortalece las “bacterias buenas” en el intestino.
  • Solo con consumir 120 gramos de alcachofa vamos conseguir 10,3 gramos de fibra dietética. ¡Vale la pena!
  • Otro aspecto interesante es que, gracias a la cinarina, aumentamos la producción de bilis, de modo que ayudamos a acelerar el movimiento de los alimentos y de los residuos a través de los intestinos y reducimos la sensación de distensión abdominal.

Alcachofas, el alimento favorito de nuestro hígado

Según un estudio publicado en 2010 en la revista Biological Trace Element Research, las alcachofas nos ayudan a reducir los lípidos y el exceso de colesterol en el hígado, cuidando así de que pueda llevar a cabo sus funciones.

Además, gracias a sus múltiples fitonutrientes, como es el caso de la cinarina y la silimarina conseguimos no solo fortalecerlo, sino que también lo regeneraremos y desinflamaremos en caso de sufrir hígado graso.

Regula y cuida de tu salud arterial

Cómo preparar agua de alcachofas

Nuestro organismo necesita un adecuado equilibrio entre el nivel sodio y el potasio, siendo este último indispensable para combatir la hipertensión y hacer frente a la retención de líquidos.

  • Consumir a lo largo de la semana entre 3 y 4 alcachofas nos va a ayudar muchísimo. Por ello, no dudes tampoco en aprovechar el agua resultante de la propia cocción de las alcachofas.
  • Si le añades el jugo de un limón y los bebes a lo largo del día, lograrás controlar el colesterol malo (LDL) y favorecer además la pérdida de peso.

Mantén siempre una dieta variada y equilibrada donde no te falten las proteínas, la fibra, y este tipo de nutrientes que te aportan vegetales tan medicinales como la alcachofa.

Como dato final, cabe decir que las alcachofas no están recomendadas para aquellos pacientes que sufran de cálculos en la vesícula.

La razón de ello se debe a que este vegetal estimula la producción de bilis y, por tanto, puede resultar contraproducente.


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