La adecuada ingesta de estos nutrientes durante el embarazo es fundamental para garantizar el correcto desarrollo del Bebé. Sin embargo para conseguir un desarrollo óptimo del embarazo y el nacimiento de un hijo sano, es aconsejable que los cuidados comiencen antes de iniciarse la gestación.

La Visita de Preconcepción

*Las mujeres que planean con anterioridad un embarazo, deben asistir a una consulta preconcepcional, con tres o cuatro meses de anticipación. En esta consulta, debe evaluarse la salud de la futura madre, sus antecedentes, sus enfermedades actuales y realizar una exploración ginecológica, con citología. Se solicita una analítica sanguínea y se dan consejos básicos sobre hábitos de vida, alimentación, deportes, así como suplementos farmacológicos de ácido fólico.      *La suplementación con ácido fólico previene la aparición de trastornos del tubo neural, como la anancefalia y la espina bífida. Estas alteraciones pueden evitarse en gran medida si la embarazada recibe un suplemento de 0,4 mg diarios de ácido fólico al menos un mes antes de la concepción y durante todo el primer cuatrimestre de embarazo, ya que la formación y el cierre del tubo neural ocurre muy precozmente, entre los días 15 y 28 de gestación. Las mujeres con factores de riesgo, como antecedentes familiares y/o gestaciones previas con defectos del tubo neural o que presenten hiponutrición, deben aumentar la dosis e ingerir 4 mg/día.

Los beneficios del Yodo El Yodo es un micronutriente que también desempeña un papel muy importante durante el embarazo: forma parte de las hormonas tiroideas, las cuales son necesarias desde el comienzo del desarrollo embrionario, para que los órganos del futuro bebé, sobre todo el cerebro, crezcan y se desarrollen adecuadamente. La disminución en la disponibilidad de hormonas tiroideas maternas puede ser un factor crítico que dañe el desarrollo neurológico del feto en las etapas iniciales de gestación, antes de la glándula tiroides fetal se active.

Suplementos de Yodo: ¿Cúando tomarlos?

En ausencia de embarazo, el consumo de sal yodada, junto con una dieta equilibrada rica en pescados, mariscos y vegetales, es suficiente para la obtención de la cantidad de yodo requerida por el organismo. Pero, durante el período gestacional, las necesidades de yodo aumentan considerablemente, por lo que es recomendable la suplementación con un fármaco de consumo diario que aporte 200 microgramos de yoduro potásico desde el inicio de la gestación, y siempre que no esté contraindicado por alguna disfunción tiroidea. Este fármaco debe prolongarse durante todo el embarazo y la lactancia, porque las necesidades de yodo en la mujer lactante son casi el doble de las de un adulto, ya que tiene que garantizar que el hijo reciba todo el yodo que necesita a través de la leche materna.

Fuente