Está ampliamente demostrado que el consumo de carne es un problema medioambiental de primer orden. Si se redujese el consumo de derivados cárnicos y productos lácteos se reduciría también la emisión una enorme cantidad de gas de efecto invernadero a la atmósfera.

Pero la industria alimentaria y la cosmética introducen sustancias de orígen animal en una gran cantidad de sus  productos sin que el consumidor sea consciente.

Cada día hay más personas en todo el mundo que tratan de evitar en su dieta productos de origen animal.

La leche vegetal desplaza poco a poco a la de vaca, el tofu y las lentejas al pollo y, en general, una dieta basada en productos de temporada se abre camino en muchos sectores de la sociedad.

El respeto a los animales y en general un tipo de producción que tenga en cuenta requisitos éticos y medioambientales debe imponerse poco a poco en todo el mundo.

Pero la realidad engaña. Muchos consumidores desconocen que una gran cantidad de productos que usan a diario y que aparentemente nunca relacionarían con cualquier animal, están fabricados con sustancias provenientes de diversos animales.

En muchos productos de consumo cotidiano se encuentran sustancias de origen animal.

Veamos 10 de los más comunes:

La confitería utiliza sustancias de origen animal

Para obtener una materia untuosa y translúcida, los fabricantes de confituras utilizan gelatina. Este producto se fabrica con piel de cerdo cocida. La sustancia resultante carece de olor y sabor. Con el objetivo de poder comercializar sus productos en todo el mundo, muchos fabricantes remplazan la piel de cerdo por pescado. En las etiquetas esta gelatina aparece como E441.

Para blanquear y eliminar impurezas los fabricantes de azúcar recurren al polvo de huesos. Estos huesos son en su mayoría esqueletos de ovejas. Para obtener azúcar rojo la industria utiliza cochinilla, más conocida como carmín, un polvo producido por la cochinilla americana ( Dactylopius coccus). El carmín, que en su origen era un colorante para telas y demás,  aparece en las etiquetas como E120 y se usa también en la fabricación de helados y yogures de frutas rojas.

Para aclarar algunas cervezas y vinos, muchos fabricantes utilizan la cola de pescado, obtenida de las vejigas de ciertos peces. Otra sustancia utilizada es la gelatina de albúmina, una proteína soluble que se extrae de sangre animal.

Según análisis realizados, ciertos champús (la mayoría) contienen lanolina, grasa de lana de cordero y aceite de visón. Todo extraído de animales muertos.

Los champús que dicen favorecer el crecimiento del cabello utilizan aceite de Emú, una ave parecida a la avestruz.

Cosmética y perfumes productos con grasa animal

Los jabones industriales están, es su totalidad, fabricados a base de talowato de sodio, sal que se extrae del sebo del buey.

Muchos de los jabones comercializados, debido a la falta de control y denominación de origen de fórmulas artesanales, no emplean aceites vegetales como la receta tradicional de la fórmula vendida, si no que utilizan aceite de palma y grasas animales.

De esta forma pueden ofrecer precios irresistibles.

En Francia, una cadena de televisión estatal realizó un reportaje de investigación sobre los dentífricos que encontramos en los supermercados. En un porcentaje alto, muchos de estas pastas de dientes contenían gelatina de cerdo.

Ciertos aromas utilizados en la elaboración de perfumes contienen castóreo, una secreción glandular del castor.

En otros tiempos, el almizcle de las colonias provenía de la secreción de una glándula de cabra. Actualmente, muchos perfumes contienen ámbar gris, secreción intestinal producida por los cachalotes.

Aparte de numerosas sustancias químicas contaminantes y perjudiciales para la salud, el suavizante que encontramos normalmente en el supermercado contiene grasa de buey y de cordero.

  • Cápsulas de medicamentos.

Una vez más encontramos gelatina en un producto. En este caso en un producto farmaceútico. La cápsula que contiene el medicamento se fabrica a partir de gelatina de cerdo o de pescado.

La mayoría de preservativos contienen proteínas de leche como la caseina.

Productos veganos no probados con animales

De modo que para evitar que se nos cuelen en nuestra casa sustancias de orígen animal y contribuir así a mejorar tanto nuestra salud como el respeto animal y medioambiental, es necesario tener en cuenta las etiquetas, informarse bien antes de comprar y, ante todo, privilegiar lo local, artesano, ecológico y de temporada.

En cuanto a los preservativos, existen algunas marcas veganas que comercializan sus productos sin traza de animales en internet.

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